Manic Street Preachers: Escapar de nuestra historia
Conmemoramos el aniversario de "Everything Must Go"
De ahí en adelante, no hubo caso con Richey Edwards. Se volvió intratable. Durante una gira por Tailandia, cortó su pecho con un set de cuchillos que le regaló una fan y fue enviado, por tercera vez, a cumplir estadía en un centro médico. Acostumbraba autoflagelarse: en 1991, un periodista de NME le preguntó qué tan en serio se tomaba la música y respondió tallándose con un cuchillo las palabras "4 REAL" ("en serio") en el brazo.
Al regresar, no mostró mejoría. Estuvo 48 horas desaparecido, atrapado en una maratónica sesión de alcohol que lo llevó a inflingirse nuevas heridas en el cuerpo. Lo mandaron a rehabilitación; por las 10 semanas que duró su tratamiento, la banda galesa actuó sin él.
Para Edwards, el mundo que conocía se derrumbaba desde que su mejor amigo, el bajista de los Manics, Nicky Wire, contrajo matrimonio. La muerte de Philip Hall vino poco después, seguida del suicidio por ahorcamiento de su compinche de la universidad, Nigel. Luego se mató uno de sus artistas favoritos, Kurt Cobain, y falleció el perro que tuvo por 17 años, Snoopy.
A finales del 94, los episodios de autoflagelación continuaron. Tras un concierto en Amsterdam, Wire lo descubrió haciéndose un corte en el pecho que requirió 36 puntos de sutura. Al par de días, lo encontró ensangrentado, golpeándose la cabeza contra un muro del hotel donde se hospedaban en Hamburgo. Hubo que cancelar el resto de la gira europea.
En ese ambiente poco grato, el grupo siguió trabajando. Ensayaba canciones para un futuro disco y preparaba una gira por Estados Unidos. El 31 de enero del 95, en la víspera del viaje, Edwards y el cantante James Dean Bradfield se registraron en el Embassy Hotel de Londres. A las siete de la mañana del día siguiente, Edwards hizo check out. Su auto fue encontrado cerca del puente Severn, en la frontera entre Inglaterra y Gales, el lugar favorito de los suicidas de la zona. Nunca más fue visto.
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Pese a todas las señales, James Dean Bradfield, Nicky Wire y el batero Sean Moore jamás pensaron que Richey Edwards fuese a quitarse la vida. El propio guitarrista afirmaba en entrevistas que nunca consideraba la opción de matarse, aunque el tercer disco del grupo, "The Holy Bible", era interpretado por muchos como una carta de despedida.
Las semanas posteriores a la desaparición, los Manics quedaron a la deriva. Dada la conducta de Edwards, no parecía tan remota la posibilidad de que volviera. Incluso le enviaron mensajes a través de la prensa: "Richey, si no quieres regresar al grupo, está bien. Sólo queremos que nos llames por teléfono, estamos genuinamente preocupados por ti".
Por bajarle el perfil a la depresión de su amigo, cargaban con la culpa del sobreviviente. El 2014, cuando "The Holy Bible" cumplió 20 años, confesaron que "nos convencimos a nosotros mismos de que Richey escribía sus letras de una forma periodística, adoptando puntos de vistas ajenos".
En mayo del 95, acordaron seguir como Manic Street Preachers tras reunirse con los papás de Edwards. Recién volvieron a tocar en vivo en diciembre, teloneando a Stone Roses. El intertanto lo pasaron componiendo, con Wire forzosamente ascendido al puesto de letrista principal. El impulso para seguir adelante vino en la forma de un himno proletario, 'A Design for Life'. James Dean Bradfield se la cantó por teléfono al bajista, y ése fue el momento en el que supieron que la banda no se terminaría.
Consciente de que nunca alcanzaría el vuelo poético de Edwards, todo un literato, Wire escribió desde su experiencia como hijo de la clase trabajadora. Había moldeado su conciencia social a mediados de los 80, mientras el thatcherismo reprimía la huelga de mineros del Reino Unido. 'A Design for Life' arrancaba con la inolvidable frase "las librerías nos dieron poder".
Aunque se distanciaba de letras anteriores, como las de "The Holy Bible" que hablaban sobre anorexia o prostitución, el nuevo mensaje de los Manics fue recibido con los brazos abiertos por el público. 'A Design for Life' apareció el 15 de abril de 1996. Al par de semanas, 30 mil personas en el estadio de Maine Road la coreaban mientras el grupo abría para Oasis.

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Manic Street Preachers lanzaron "Eveything Must Go" el 20 de mayo de 1996. Aplaudidos por los críticos, su rendimiento comercial hasta ese entonces sólo era humilde. Pero su cuarto disco les puso pantalones largos. Beneficiado por la coyuntura, la explosión del britpop y la Cool Britannia, conectó con la audiencia y sus singles se volvieron omnipresentes en radios.
Para engendrarlo, acudieron al productor Mike Hedges, uno de los favoritos de James Dean Bradfield, con el que estuvieron a punto de trabajar en "The Holy Bible". Alejados de la realidad y sus problemas, los Manics aprovecharon las jornadas de grabación en Normandía, Francia, para distenderse como no lo habían hecho en meses. Después de años tocando música teñida por la oscuridad de Edwards, buscaron algo más optimista y edificante. Como referencias, el muro de sonido de Phil Spector y el dúo McAlmont & Butler, con el que Hedges recién había colaborado.
Usando la misma consola que Pink Floyd utilizó en "The Dark Side of the Moon", dieron forma a su asombrosa transformación. En 'Everything Must Go', pedían disculpas a los fans antiguos que no perdonarían el cambio, pero también les decían adiós: "Liberado de nuestra memoria, escapar de nuestra historia / espero que puedan perdonarnos, pero todo debe irse".
Con una mano en el corazón, musicalmente no fue significativo perder a Edwards, que como guitarrista tenía el talento instrumental de Sid Vicious. La principal diferencia estaba en que James Dean Bradfield ya no tenía que escupir estrofas verborreicas. La cantidad de palabras en las letras disminuyó, revelando su capacidad como vocalista de pop.
Tal como aparece en el disco, 'Enola/Alone' nunca hubiese salido a la luz con Edwards presente, a raíz de su letra que contenía la frase "todo lo que quiero hacer es vivir, no importa qué tan miserable sea". Tampoco existiría 'Further Away', una canción en la que Wire se desintoxicaba de lo mal que lo pasaron como grupo en la época de "The Holy Bible".
De todos modos, nunca se insiste lo suficiente en que "Everything Must Go" fue un proceso que los Manics iniciaron como cuarteto. Antes de que Edwards desapareciera, grabaron demos de 'No Surface All Feeling', 'Small Black Flowers That Grow in the Sky' y 'Further Away'. En sus últimos ensayos, James Dean Bradfield le mostró potenciales versiones de 'Elvis Impersonator: Blackpool Pier' y 'Kevin Carter'.
Varias de esas canciones surgieron de la pluma de Edwards, que en la última entrevista que concedió, a la revista japonesa Music Life, hablaba del futuro con inusitado entusiasmo: "la banda se está poniendo cada vez mejor y mejor". Ese futuro nunca llegó. Los galeses tienen una palabra, hiraeth, para referirse a la añoranza por los muertos y por lo inexistente. Resulta imposible traducirla a otros idiomas, pero escuchando "Everything Must Go" se entiende su significado a la perfección.
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