Nothing
a short history of decay
El shoegaze ha sido clave para entender la música alternativa del siglo XXI. Nacido principalmente en Inglaterra entre finales de los 80 y principios de los 90, este subgénero ha permeado en un rango sónico tan amplio que va desde el pop hasta el black metal y ha perpetuado la obra de Ride, My Bloody Valentine, Slowdive o Swervedriver a fin de replicar sus voces etéreas, melodías dulces y murallas de ruido. Desde Estados Unidos, Nothing asimiló esas influencias en plena década de los 2010, sin caer en la trampa de muchos grupos: adoptar estilos aledaños e incrustar elementos del shoegaze como simples adornos. No, la propuesta de Dominic Palermo y cualquiera de sus acompañantes siempre había sido shoegaze de tomo y lomo. A veces alternativo, otras ruidoso, etéreo o pesado, pero shoegaze al fin y al cabo. De hecho, el anterior "The Great Dismal" (2020) amplió su radio de escucha incluso a fanáticos del metal con la cabeza más abierta que se enamoraron de su fuerza y calidad de producción, lo que se tradujo en su aparición en varias listas de lo mejor de ese año. Sus splits "Splitsville" (2021) y "When No Birds Sang" (2023), con Integrity y Full of Hell respectivamente, validaron sus credenciales en ese entorno, pero su regreso con "a short history of decay", primer disco no colaborativo en seis años, va a descolocar a la facción de seguidores que buscan su material más potente.
Grabado en los estudios Sonic Ranch, El Paso, junto a Nicholas Bassett (ex Deafheaven, Whirr) y el ingeniero Sonny Diperri (DIIV), este quinto esférico nos ofrece canciones más reposadas desde 'Never Come Never Morning', un abrelatas melancólico, reflexivo y frágil que ofrece guitarras acústicas y violines para mostrar a un Dominic Palermo con su corazón y su voz al descubierto, rozando el pop alternativo sofisticado. Con los mismos elementos, 'Purple Strings' oscurece el ambiente más adelante con un halo de solemnidad que alcanza su momento más emotivo en la irrupción del arpa de Mary Lattimore y del mencionado violín de Camille Getz.
Guitarra eléctrica en mano, 'The Rain Don't Care' y 'Ballet of the Traitor' siguen en una atmósfera lánguida para elevar los niveles de emotividad, pero bajar los de energía, una entrega sensible que no reinventa la rueda, aunque recorre territorios poco explorados. Para ilustrar este cuadro de mejor manera, tracks como 'Nerve Scales' se enlazan más con el Radiohead de "Hail To the Thief" (2003) que con My Bloody Valentine, aunque otros colegas insistan en seguir poniendo a estos últimos como punto de referencia. Afortunadamente, no todo es intimismo. La batería electrónica de 'Cannibal World' agrega caos al panorama, una aproximación con leves tintes de industrial que solo se queda en buenas intenciones. En 'a short history of decay' y 'Toothless Coal', las bases repetitivas y el acercamiento electrónico están mucho mejor desarrollados, ya que reciben el soporte de las guitarras en modo "panal de avispas" y de una secuencia melódica exquisita, ambos rasgos clásicos del shoegaze.
En un contexto global en el que el shoegaze es tan celebrado, sorprende que Palermo y la formación reciente compuesta por los guitarristas Doyle Martin y Cam Smith, el bajista Bobb Bruno y el batería Zachary Jones materialicen una placa que no le saca el jugo al estilo. También llama la atención que no se haya profundizado en los aciertos de "The Great Dismal" (2020), ni menos recuperar un mínimo del vértigo de "Guilty of Everything" (2014) cuando tienen todas las herramientas para hacerlo.
Palermo dice en entrevistas que cada uno de sus discos tiene una crisis a su alrededor, por eso se entiende la intención de escapar del ciclo escribir-grabar-girar y mirar hacia adentro. De hecho, el músico señala que si hay un mínimo común denominador entre el debut y este último trabajo es la honestidad, se dio el permiso para mostrar vulnerabilidad y hacer un viaje personal que le permitiera abordar las nuevas canciones con autenticidad. Si buscas urgencia, fuerza y volumen, es mejor revisar otros sectores de su discografía, ya que "a short history of decay" es el regalo de Nothing para una audiencia que quiere escuchar algo distinto, un registro delicado, maduro y amplio en una etapa más contemplativa de la vida.
Pablo Cerda S.
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