Converge Love Is Not Enough Viernes, 20 de Febrero de 2026 2026. Epitaph/Deathwish Inc. El revisionismo de los 2000 le ha hecho muy bien a Converge. "Jane Doe" (2001) tiene el lugar que se merece como uno de los álbumes más importantes de esa década, semillero de toda una generación que aprendió las bondades de su hardcore metalizado, etiquetado como metalcore, y convirtió la ilustración de la portada hecha por el vocalista Jacob Bannon en todo un ícono del género. Y ni hablar de cómo esa misma imagen se ha reproducido en todas las formas posibles, adornando incluso la vestimenta de figuras tan relevantes como Igor Cavalera o Joe Duplantier de Gojira, quienes reconocen abiertamente como ese esférico les cambió la vida. Hoy en día el metalcore vive un momento de alta visibilidad, abrazado por bandas jóvenes -y no tanto- que toman el esqueleto de riffs intrincados, voces rasgadas y breakdowns prominentes para endulzarlo con coros pop de estadio, uno que otro beat urbano y una puesta en escena vistosa tanto en videos como en shows en vivo, todo para parecer lo más aesthetic en la pantalla de tu teléfono. Entre ese brutalismo informático de hoy, el regreso de Converge parece un bálsamo. Ojo, esto no es una prédica que busca mantener los valores conservadores del metalcore ni mucho menos, es sólo valorar cómo los padres del estilo mantienen una visión clara, sin mareos ni titubeos tras 35 años de carrera. Esa no te la hace cualquiera. Los que conocen bien a los chicos de Massachusetts sabían que tras el colaborativo "Bloodmoon: I" (2021) con Chelsea Wolfe, su multiinstrumentista Ben Chisholm y Stephen Brodsky de Cave In vendría un álbum distinto. Cinco años después llega "Love Is Not Enough" (2026), que funciona perfecto como una vistosa postal de su período entre el mencionado "Jane Doe" (2001) y "The Dusk In Us" (2017), último material netamente como cuarteto antes de la aventura con Wolfe, Chisholm y Brodsky. Como ha pasado casi una década entre "The Dusk In Us" (2017) y "Love Is Not Enough" (2026) es un buen ejercicio empezar este análisis con lo que no encontramos en esta nueva decena de cortes. Primero, no hay canciones de largo aliento. Por esta vez, los volones post-metal de más de 7 minutos como 'The Dusk In Us' del anterior o 'Wretched World' del "Axe To Fall" (2009) quedan en el recuerdo, punto a favor para los más ácidos que rasgan vestiduras ante este tipo de bifurcaciones. Segundo, tampoco hay voces shoegazers tipo 'Phoenix In Flight' (2001), ni menos la delicadeza vampírica estilo 'Coil' (2021), caminos que Converge maneja al dedillo y que podrían haber tenido un espacio si hubiesen querido. En su lugar, el disco está dividido en dos partes muy identificables que funcionan tanto para el formato vinilo y casete, como para su reproducción continua en CD y streaming. En el primer frente, encontramos el track titular, 'Bad Faith' y 'Distract and Divide', triada que nos muestra al Converge de manual, es decir, riffs enfermos, urgencia hardcore, voces violentas y esas bajadas de ritmo que son la especialidad de la casa. Si te pillan desprevenido, podrías pensar que las tres forman un puro bloque, integrando el comienzo agresivo, el medio más groove y el cierre turbulento, matemático y salvaje, que muchas veces los ha emparentado con el The Dillinger Escape Plan más orate. La micropausa propuesta por el hihat del baterista Ben Koller al principio de 'To Feel Something' es como un fósforo pasando por la lija de la caja, dispuesto a la ignición de una batahola sonora que no solo se queda en la velocidad, sino que también presenta las guitarras de Kurt Ballou en la parte más baja del diapasón hasta que se sueltan en un cruce del Slayer circa "Reign In Blood" (1986) y el Napalm Death del "Scum" (1987). 'Beyond Repair' es como tomar aire en un pantano tenebroso. Es un instrumental siniestro, directo de la herencia del Neurosis cosecha "Through Silver In Blood" (1996) que solo es la antesala de 'Amon Amok', un corte ultra pesado que le tiende la mano a la otra facción de fanáticos de Converge, esa que respira los hedores putrefactos del post metal y el doom. Por su parte, 'Force Meets Presence' combina un inicio marcado por los riffs lentos y un desarrollo feroz que oscila entre la belicosidad de los primeros tres tracks y la pesadez del anterior. El bloque conformado por 'Gilded Cage', 'Make Me Forget You' y 'We Were Never the Same' es la parte más densa de la obra (2026). Todo empieza con el bajo distorsionado Nate Newton que se enlaza con la voz limpia de Jacob Bannon, cuerdas vocales que se debaten entre la locura y la virulencia, en especial cuando se rasgan hacia el final, evidencia de una actuación excelsa del frontman. 'Make Me Forget You' es un matrimonio entre la rapidez y la densidad propia del cuarteto, que esta vez se despliega a sus anchas mediante una cabalgata hardcore en la que Kurt Ballou lleva las riendas hasta que todo cae en la viscosidad de ese Converge que lapida sin piedad. Si hay una canción que podría definir al álbum, es esta. Los tambores de Ben Koller arman el puente hacia 'We Were Never the Same', que sigue en el mismo espíritu del anterior, pero de manera más frenética, compleja y atrapante, con la frase titular en repetición hasta un apagón abrupto. En 35 minutos de música, Bannon, Ballou, Newton y Koller dicen mucho en muy poco tiempo. Sabemos que esa es una de sus cualidades más representativas, y verla plasmada así de bien en este onceavo escalón discográfico solo aumenta la admiración. Que sean veteranos en estas lides no les quita la frescura, al contrario, tienen la experiencia para seguir sorprendiendo. Es una placa madura, pero no anquilosada, de hecho, es ideal para el que se viene integrando recién a este culto, una perfecta tarjeta de presentación antes de insertarse en su repertorio clásico en las décadas del 2000 y el 2010 hasta llegar más a fondo aún con su etapa de los 90. En un tiempo en que tanta banda enmascarada acusa recibo de las influencias del metalcore de los 2000, Converge entrega poder y sinceridad a cara descubierta, mirándote a los ojos. Olvídate de la fórmula "riff intrincado-coro pop-beat urbano", acá hay dinamismo, furia y tensión a punta de bajos, guitarras, baterías y voces. Punto. Y aunque se escuche increíble con los valores de producción del presente, gracias a la mano sagrada de Ballou, no se siente plástico, como la mayoría de los productos de hoy. Como reza el título, el puro amor no siempre es suficiente, se necesita empeño, coraje, oficio y meticulosidad, conceptos que siguen siendo piezas fundamentales de la gran historia de Converge y que se refuerzan aún más con "Love Is Not Enough" (2026). Pablo Cerda Tags #Converge #Love Is Not Enough #Jacob Bannon Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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