Patricio Ledezma: Más allá de una simple historia Entrevistamos al autor de "Más allá de los presagios: La historia de Lucifer's Hammer Viernes, 13 de Febrero de 2026 Con más de cuarenta años en el mundo del metal, el autor de este libro ha recorrido una escena construida desde la precariedad, la autogestión y la convicción de seguir creando aun cuando las condiciones parecían siempre adversas. Su experiencia, forjada en el circuito underground, da hoy un giro hacia la literatura, sin abandonar el pulso vital que ha marcado su historia personal y artística. “Más allá de los presagios: la historia de Lucifer’s Hammer”, es una obra que se adentra en el recorrido de una banda de culto, desconocida para muchos, pero fundamental para comprender una época y una forma de habitar la música extrema. A través de sus páginas, se reconstruye una historia atravesada por sueños inconclusos, vínculos intensos y una resiliencia permanente, puesta a prueba por la crudeza del entorno y, finalmente, quebrada de forma definitiva por la tragedia. El libro se instala en un territorio donde la memoria, la violencia y la pérdida dialogan con la literatura, dando cuenta de cómo la creación artística puede convertirse tanto en refugio como en testimonio. En esta entrevista, el autor reflexiona sobre ese tránsito desde el metal hacia la escritura, sobre la urgencia de narrar lo vivido y sobre una escena que, aunque muchas veces invisibilizada, dejó marcas imborrables en quienes la protagonizaron. Hola Patricio, ante todo, muchas gracias por tu tiempo. Ha sido bastante interesante la lectura de tu trabajo, “Más allá de los presagios: La historia de Lucifer Hammer”. Pero antes de que nos adentremos un poco más en el libro propiamente tal y en cosas más de literatura, cuéntame un poco de cómo nace tu interés por la música y el heavy metal. Me gustaría ahondar también en tu historia de vida. Hola Max y a a todos los seguidores de Rockaxis, gracias por la invitación y la cobertura. Bueno, yo ya estoy a portas de cumplir 53 años en marzo próximo, así que llevo metido en este mundillo del Rock, especialmente del metal, más o menos desde los 9 años. Ah, desde ahí por el año 82, 83 con las típicas cosas que uno parte, en este caso estamos hablando comienzo de los 80. Kiss, Zeppelin y otras cosas de aquellos años, pero ya de frentón metido en el mundo del metal, se podría decir desde los 12 años, específicamente el año 85, que mediáticamente hablando, fue como el año en que golpeó a Chile. Ya la difusión de bandas clásicas como Maiden, que se yo, Twisted Sister y todas las bandas de los 80, y con lo que fue el fenómeno de contracultura que se dio en nuestro país, de la oleada del Thrash metal con Metallica, Slayer, Venom y todas esas bandas, digamos, de que fueron imperativas en nuestras espalderas en aquellos años, en los parches espalderas y todos esos mundillos del Rock Shop. Lo que posteriormente fue Sala Lautaro y que hablar del Manual Plaza, así que estamos metidos ya desde aquellos tiempos, cuatro décadas en este mundo. Cómo alguien con un perfil, no quiero decir que eres viejo ni nada (risas), pero más vieja escuela. ¿En qué momento te adentraste a esta escena más nueva? Porque convengamos de lo que nos convoca es la biografía de una banda relativamente nueva, si bien con un sonido más ligado a la NWOBHM, es una banda novel. Probablemente muchos de los integrantes a lo mejor no habían nacido cuando tú ya partías en esto. Entonces, cuéntame un poco, ¿cómo te adentraste en esta nueva escena? Esa pregunta realmente desde el corazón te la agradezco, porque voy a tomarme unos segunditos para tratar de responderla de la forma más honesta posible, sin evitar una especie de choque o colisión generacional que se produce. En mi caso, hablo exclusivamente a título personal, yo nunca me desligué del under. Vale decir, yo tengo mucha gente de mi generación que está sobre los 50 años que terminaron de escuchar metal hasta Sodom o hasta el death metal incipiente de Tampa; Death, Morbid Angel, Nocturnus y toda esa camada y quizás terminaron a mediados de los 90 con Headbangers Ball y se acabó, de ahí en adelante han seguido ligados al metal, pero escuchando las bandas que imperaban hace 30 años atrás. Yo de alguna manera a mis 50 y algo, todavía me mantengo más vigente, en el sentido de estar escuchando bandas nuevas y hoy día es mucho más difícil que antes. Mi generación la sufrió en el sentido que no había instrumentos, no había músicos, no había lugar de tocar, nada y había que hacerlo todo a pulso. Y ahí tenemos Nimrod, Warpath, Pentagram y toda la camada. Hoy en día tú levantas una piedra y salen 50 bandas y la competencia es mucho más grande, no es cierto, toda vez que cada una con un home estudio básico puede grabar un álbum. entendiste, o sea, hoy si yo rescato esto, hoy en día por cada una banda que había en los 80, hoy día tenéis 50, antes no estaban los recursos, hoy día lo están, pero hoy ¡viejitos vengan de ahí a pelear conmigo!, la competencia es mucho más dura, tanto el expertiz musical en la ejecución, en la técnica, como los distintos estilos que se ofrecen. En el caso de Lucifer’s Hammer, a mí lo que me motivó de hecho, tal como tú bien dices, dos de sus integrantes perfectamente podrían ser hijos míos. Lo que me motivó fueron dos cosas. La primera, la identidad de ellos con un sonido que les había precedido en décadas a su fecha de nacimiento y hacerlo bien, como lo recogieron, se identificaron con él y consiguieron llevarlo a cabo. Y la otra, su espíritu permanente de autogestión, donde nunca tuvieron contactos, ni redes sociales que fueran algo significativo o específico a la hora de conseguir tribuna, sino que mi motivación con ellos fue doble, el ámbito musical, como tú bien dices, con este estilo bien definido de NWOBHM y a su vez con la filosofía de la autogestión, de golpear puertas, del fanzine, etcétera, sin la cosa mediática que hoy en día las bandas están obligadas a hacer. Entonces fue una cosa romántica la que me atrajo a Lucifer’s Hammer, en su música y en su estilo. Perfecto. Oye, cuéntame… porque por lo que tú hablas, denotas ser admirador de la banda, de su sonido. Pero, ¿cómo pasaste de ser un admirador a un amigo, a escribir un libro sobre la banda?, ser como el biógrafo autorizado. Estamos con la camiseta aquí también. Claro, mira, esa pregunta tiene dos patitas. La primera, me pasó una cosa re curiosa. Yo escuché a la banda sin saber que eran chilenos, a partir del respaldo de un CD Rom donde estaban grabados los tres temas de su primer demo. Quedó ahí, todavía los muchachos no habían grabado su primer álbum y nadie me advirtió de que esa banda no era chilena. No había carátula, solamente escuché la música y yo tampoco me metí a las plataformas como Bandcamp, en este caso a buscar, o sea, yo en ese sentido todavía soy del formato físico, del trade y todo lo demás. No me opongo a los medios actuales, pero trato de ser purista de la vieja escuela sin negarme a la tecnología. Bueno, cuento corto, un día comprando un vinilo por eBay, me doy cuenta de que está “Beyond the Omens”, el primer álbum de Lucifer’s Hammer, lo encargo y yo sorpresa, cuando lo abro me doy cuenta de que son chilenos. Y la primera cuestión que hago, empiezo a googlear, la típica metallum que es la Biblia de todo, efectivamente, Chilean Heavy Metal, no confundir con la banda de Death Metal norteamericana, bla bla bla y cuento corto, la primera vez que los veo tocar fue cuando Metalucifer, la banda japonesa, tocó en Chile y Lucifer’s Hammer estaba en esa pequeña parrilla, ese pequeño fest que hubo y los muchachos todavía no tenían su LP en la calle. Y me enganché con ellos, me enganché con la puesta en escena, me enganché con la espontaneidad, etcétera. Y de ahí en adelante, cada vez que podía viajaba desde Arica a verlos. No me voy a olvidar a nunca la presentación que hicieron con Adolfo de Weapons of Conquest, ahí en el Evil Confrontation Festival, en Picaquín, cagado de frío ahí, y el martillo en la primera noche. Ahí me convertí en un fan, en un hard fan, un fan duro ahí comprando la música, las poleras y yéndolos a ver tocar cada vez que pudiera. No había amistad, solamente fan, saludos de repente y mi amistad con ellos parte en la pandemia cuando Allen entra de bajista para estar los últimos cuatro o cuatro años y medio de la banda, y con Allen éramos muy amigos en lo personal y con él yo tuve acceso a la intimidad de la banda y entrar en hermandad con ellos. ¿Cómo fue ese primer esa primera conversación con la banda cuando les dijiste: “cabros, quiero escribir de ustedes”? ¿Partió por ti o fue como algo mutuo que nació? Eso casi raya lo anecdótico. Cuando tocó Manowar la segunda vez, el año 2023, si mal no me recuerdo, claro, un par de años atrás, a la salida del show me junté con el bajista, me tenía que pasar unos vinilos y él, al igual que yo, somos fanáticos de Mercyful Fate y King Diamond. Me puse a tomar un par de cervezas ahí con el guatón y entre broma, le dije, se viene el tour sudamericano por los primeros 10 años. Ustedes ya en estos momentos llevan como 12 años, ya se han consolidado, ya tienen listo lo que iba a ser su último álbum. Yo de hecho tuve la oportunidad de escuchar las maquetas y se las tiré como broma, ¿crees tú que se merecen un libro?, la banda dijo que “en una de esas, si alguien se interesa, podría armarse algo, pero hay que verlo". Y yo, compadre, con cervezas, “¡yo lo hago, yo lo hago!”, algo de escritura y lectura sé, yo me ofrezco. Soy un fan que viaja 2000 kilómetros a verlos, me identifico con ustedes, ustedes me han abierto la intimidad de la familia, del martillo, bla, bla, bla. Luego acordamos juntarnos en Santiago, te estoy hablando ya de diciembre de 2023, tocaba Uriah Heep, primera vez en Chile, en un local del barrio Bellavista, y yo me tenía que juntar al otro día con ellos, fue uno o dos días antes de Riot City, que estaban el mismo fin de semana, y yo los dejé plantados porque me asaltaron, me golpearon, fue heavy, me robaron el celular, quedaron todas mis claves abiertas, olvídate, pero tres días después, recién pude tomar contacto con ellos, porque además caía 8 de diciembre, no tenía cómo comunicarme y finalmente nos juntamos en enero, nos comimos unas pizzas ahí cerca de Santa Isabel. Ahí en ese sector me comisionaron oficialmente encargado de escribir la historia de ellos y me dieron algunas sugerencias en cuanto a las pretensiones de la estructura del libro. Ahí se planteó por primera vez esto de escribirlo no en un formato de crónica clásica, sino en un ambiente más de tipo lúdico que fuera construyéndose una historia a base de anécdota. Y desde ese momento anecdótico que tú me cuentas hasta que trazaste como la primera línea, o en este caso, la primera tecla, ¿cuánto tiempo pasó? Porque una cosa, es decir: -oye, quiero hacer una biografía de ustedes- lo conversan, la banda prende, pero sentarse a escribir y todo eso, también es otro paso, bueno y hay un tema de recursos también… Claro que sí. Empecé a escribir al tiro, días después. Bueno, tú sabes que yo por mi pega estoy súper ocupado también, ratito que tenía, agarraba el teclado, me ponía a escribir, empecé a reestructurar las ideas que tenía en mi cabeza y alcancé, ya en el 2024, el primer semestre a enviarles lo que a la postre -en el libro final- son los dos primeros capítulos, la introducción, el primer capítulo y el esbozo del segundo. Estaba en eso cuando por temas de trabajo y otras cosas tuve que ralentizar un poco mi cosa, la banda estaba en crisis en ese momento, se rearma, retomo la escritura y fallece Andrés. Cuando fallece Andrés, yo llevaba el 40% del libro escrito y tuve que reescribirlo. Tú que eres escritor, cachai’ lo que significa tomar el presente, el pasado y reajustarlo, y más cuando estás escribiendo la historia de una banda y se te acaba el guerrero principal. Por este hecho ¿Pensaste en algún momento, no escribirla? Soy bien honesto: No compadre, te soy bien honesto, jamás, jamás, jamás lo digo tres veces para decretarlo, jamás se me pasó por la cabeza no terminar aquello en lo cual me había embarcado. De hecho, yo a Hades (Andrés Adasme) le hice una promesa en vida de que yo iba a terminar el libro costara lo que costara, en el estado que estuviera la banda, sin pensar jamás siquiera que Andrés nos iba a dejar unos meses después. Sí hay un detalle, a mí la muerte de Andrés me golpeó mucho, igual como si se hubiera muerto un hermano consanguíneo, fue un duelo muy doloroso y tuve que dejar de escribir, y en eso pasaron meses y fue mi compañera, a quien tú conociste, la que me dijo "un día va a llegar el momento, tranquilo, va a llegar el momento, no fuerces nada. Cuando hay tanto dolor, deja que esto te retome desde adentro y se reconecte contigo". Sabias palabras. Un día fue la última lágrima, basta, agarré el laptop y te juro que en cuestión de 7 días reestructuré y en 15 días escribí. El 97% del libro, lo que no había avanzado en meses, lo avancé en 2 semanas. A todos los fotógrafos, a quienes desde ya agradezco y los menciono, les envié correos personales solicitando material y se portaron súper bien conmigo, nadie me cobró, todos me la cedieron, me quitaron hasta sus timbres de agua y cada uno obviamente recibió su ejemplar en una vez que fue lanzado, así que gratitud infinita por ellos. En resumen, sangre, sudor y lágrimas, un trabajo que te diría que, a ciencia cierta, un trabajo que era destinado a meses fue hecho en días cuando logré reconectarme emocionalmente. O sea, viene una carga importante, una carga emotiva... Catártico el libro. Te das cuenta en los últimos 2 capítulos de que es absolutamente catártico, y la gente que más del mundo del rock que no es tanto del metal y que lo ha leído, que lo ha comprado, colegas, incluso el hospital, me dicen “independiente esta especie como de tragedia griega en el mundo musical que relataste, me entretuve porque era vivencial, como que me estaba metiendo yo en la historia, era como que leía un cuento, un cómic sin dibujo”. Eso fue súper visceral, y creo que eso me salvó. Me salvó el haberle dado la identidad visceral, porque de otra manera, si yo me hubiera forzado con esta intención de escribir desde el canon tradicional de la crónica formal o de otras formas de relato, tal vez hubiera patinado mucho tiempo o no lo hubiera logrado. Claro, pasa de que es un libro que se lee rápido, como una historia bien precisa. Y efectivamente, como dices tú, pasa que uno lo siente como una especie de cómic, porque es una historia que uno se la imagina. Uno se va imaginando los personajes y eso pasa cuando la historia es de verdad, al callo, no con tanto detalle, porque a veces las biografías como que toman ese cariz de ahondar hasta el más mínimo detalle. Son formas de abordar distintas, claramente. ¿Qué opinión tienes de esto? Legítimas y loables…y sin ánimo de tirarte flores, tú has escrito algo muy bueno, la biografía de Massacre, compadre, para mí es un tratado, es como la Biblia. Además, con todo el respeto para el Pato Jara cuando hizo la de Pentagram y cada uno lo que ha hecho desde la óptica del relato, yo traté de crear mi estilo propio y de desmarcarme de eso, sin dejar de reconocer el valor. Si nos adentramos un poco en el libro propiamente tal, ¿qué hay detrás del hecho, como en términos generales, de usar seudónimos y no los nombres reales de cada integrante que pasó por ahí? Eso que preguntas va en la misma línea de lo que acabamos de comentar. Cuando yo me planteé esto y después de haberme reunido con los muchachos la primera vez con estas pizzas y cerveza que te cuento, yo dije:"OK, quiero partir con pasos seguros, aunque sea lento, tengo que tener claro para donde voy". Es como cuando Voltaire decía antes de discutir, rayemos la cancha o coloquémonos de acuerdo en los términos. Entonces dije: "OK, un libro vivencial que sea harto visceral. Estos cabros me hablan de lo lúdico, perfecto, lo lúdico no lo puedo transformar en un cómic. Ya, vamos a tener que ponerle fotografías para que distraigan la vista y todo no más, pero dado que siempre en los álbumes ellos habían firmado con su seudónimo, vamos a convertir a los músicos en protagonistas de una historia. Esta historia se va a estructurar en base a anécdotas que las vamos a colocar como estas ligaduras, como se dice en la música. Y por los datos, justito y preciso no más, sin caer en la cosa de la crónica, pero vamos a ocupar los seudónimos, y por eso es que pido las disculpas al comienzo y digo que van a tener que por lo menos dos, tres páginas para írselos aprendiendo para darle esa cosa. Es como un tema de darle como un toque de ficción a una historia real... Exacto. Fíjate que cuando tú lees las tragedias griegas, qué sé yo, Homero, los personajes, son de un nombre, un epónimo, no hablan de Juan Carlos, este guitarrista de... entonces yo me nutrí de todo eso, que la cosa de Marvel, que la cosa de la tragedia griega que los cabros siempre tuvieron. Entonces no voy a hablar de Andrés, voy a hablar de Hades, de Titán. Y bueno, la gente tendrá que acostumbrarse, y en algún momento en el subconsciente se van a ir metiendo en la lectura como si leyeran cualquier cómic o cualquier relato o ficción, a pesar de ser una historia real, como tú bien dices. En el libro hay hartos pasajes que llaman la atención, porque hay como una constante que tú recurres al citarla permanentemente, que es como la autogestión y escasez de recursos que tiene la banda. Sin embargo, hoy en día los recursos no son como... por ejemplo, si es que Lucifer’s Hammer, no hubiese tenido estas carencias, porque igual siguen siendo carencias al no contar con un sonidista estable, un manager que te pueda ver otro tipo de cosas. También hay una parte donde tú señalas la ausencia o la poca relación de la banda con las redes sociales, eso también habla de que no hay una persona, un community manager, que puede hacerse cargo de lo extra musical. Si nos ponemos en un caso ficticio, de que a lo mejor Lucifer’s Hammer no hubiese tenido estos problemas que tuvo con el primer disco de que grabó, si hubiese tenido todos los recursos, un sonidista, un manager desde un inicio, un bajista estable también. ¿Crees que la historia de ellos hubiese sido distinta? ¿Qué te imaginas como en este escenario? Uf, buena pregunta. Voy a responder a una pregunta ambigua, tal vez. ¿Y porque digo tal vez y no te digo un sí rotundo al tiro? Porque lo que tú acabas de explicar que yo lo trato más de una oportunidad en el libro, y lo esbozo incluso en términos de crítica, cuando lo engrano con el tema de la disciplina, de esta cuestión, de repente llegar a las tocatas sin haber ensayado o no llegar con otra guitarra si cortas la cuerda. Yo soy bien duro en eso y desde ya agradezco mucho a los chiquillos que me hayan permitido ser lo suficientemente directo en contar su historia, porque a mí no me costaba nada haber maquillado esto o no haber tocado el tema. Si hay algo que yo rescato de este libro, con mucha gratitud lo digo, es que se me permitió contar la historia tal cual es. No hay ni más ni menos de lo que hay. Hay algunas cosas que son códigos de camarín, como se diceen el fútbol, que nunca se van a contar y quedarán para una cerveza por ahí entre medio y si se da la ocasión de comentarlo, pero la historia está ahí. Ahora, lo que tú dices, se juntaron a mí entender dos grandes aspectos. El primero, el tema económico fue un tema no menor. Piensa tú ahí que Sebastián, la otra primera guitarra, entra a la banda con 18 años recién cumplidos, y está en toda la etapa estudiando en la universidad, trabajando, ensayando, grabando al tres y al cuatro económicamente. Andrés ya era papá de dos hijos, trabajar, a veces perdió el trabajo por irse de gira, etcétera. Rodrigo con una inestabilidad laboral también. Entonces, las lucas siempre faltaron y paradojalmente, firmaron por Shadow Kingdom, Dying Victims y por High Roller Records, los tres sellos más importantes del metal underground, quién lo diría. Los músicos, además de ser talentosos y tener voluntad, deben tener una cuota de disciplina que a veces esta banda no tuvo. Tal vez, si hubiera habido un poquito más de disciplina, esto problema no habrían pasado tanto la cuenta como la pasó. Justamente era parte de las preguntas, pero ya que lo nombraste de algunos de los secretos del código de camarín. ¿La banda en algún momento te señaló que no contaras ciertas cosas o te dieron una libertad creativa total? Igual eso es importante cuando uno decide escribir de una banda. Así es. Tengo que decirlo a toda voz, la banda nunca me censuró ni una sola línea del borrador que tuvo a la vista, que es exactamente lo que tú leíste. Ni una sola línea me fue censurada, jamás hubo un acto de censura o algún párrafo -mucho menos un capítulo- que la banda me hubiera dicho "no, esto por ningún motivo". Yendo al tema del código de camarín, en el capítulo de la maldición del cuarto lobo, ahí yo insinúo algo con respecto a uno de los lobos que aludo ahí, conozco detalles de cosas que coloqué ahí, pero que no tenía sentido escarbar más porque se iba a convertir, ya iba a pasar el tema de la crudeza de la realidad a ser una cosa de amarillismo y farándula, y a veces la línea es muy delgada. Yo también he sido músico, ellos me abrieron su corazón, me abrieron su intimidad. Yo siempre estoy contra la censura, pero también hay una cuestión y tú lo sabes mejor que yo en lo que trabajo, que se llama ética profesional y cuando una cosa es innecesaria, entonces en eso tuve especial cuidado, pero la banda un siete, un siete conmigo no me corrigieron nada. Hablemos también de otra de las características que es bien transversal. Uno al recorrer el libro se da cuenta, que es como un karma. Ahora que tú me cuentas que mientras estabas como ahí con la idea del libro, cuando venías a ver a la banda. te asaltan. Por otro lado, este deambular de bajista o de integrantes que se van justo en momentos expectantes, esta fallida primera grabación que el sello se las rechazó, el tipo también de las carátulas, por ejemplo, que aparece en el terremoto de Indonesia. Hay hartas cosas que hablan de un karma, pero que la banda de alguna forma revirtió la situación. Después de este hecho tan trágico de Andrés, justo ellos estaban pasando por un periodo medio complicado, pero se reúnen y van para adelante. Entonces, se ha llegado y se ha avanzado con la banda a pesar de todo, a pesar de lo de lo complejo que ha sido, pero claramente la muerte de André es otra cosa. Es algo que sobrepasa todo eso, sobrepasa lo que le podría pasar a cualquier banda. De todas formas, te vuelvo a preguntar, ¿crees que la banda en algún momento se pueda recuperar y a lo mejor seguir? Porque igual hay un capital musical importante ahí? Mira, sí. En esta pregunta que tú me haces, yo destaco dos polos. El primero, el martillo. Una de las cosas que menciono en el libro es de esas pocas bandas que pierde el nombre propio para que finalmente adoptar el nombre que los fans le dan. Cuando tú hablas de Lucifer’s Hammer, la mitad de las personas te hablan del “martillo” y una la cuestión que a mí me llamó la atención desde el comienzo, la identidad que generaban con sus fans, sobre todo los sub 25. Andrés tenía una muletilla, una especie de leitmotiv, y lo coloco en el libro. “Cabros, hagamos un último esfuerzo”. Cuando ya no podía haber más tempestad encima, y habitualmente su último esfuerzo era el que rendía los frutos, pero todo tiene un límite. Una de las cosas que yo conversé con Rodrigo, Titán y Sebastián, 15 días después del fallecimiento de Andrés, ahí totalmente en ley seca, estuvimos en la Florida por unas cinco horas tomando café y conversando de que el martillo se acababa con Hades. Se acababa con Andrés y no va a haber más, y que después un revival no va a existir. Yo no te digo si en el futuro, no sé, tal vez el hijo mayor de Andrés en 15 años más podríamos estar como Herencia Tumulto, como el hijo del Poncho, que hoy día se piensa, y los chiquillos me lo dijeron. Fíjate que Alexander, el hijo mayor de Andrés, ya está entrando a la adolescencia. "Quién sabe", me dijo, y estaremos aquí los viejos para apoyarlo, pero va a ser porque el hijo de Andrés reclame ese sitio que por herencia le corresponde. Imaginaba a lo mejor una banda que tenía un capital como el que logró Lucifer’s Hammer era importante, estaba en un momento expectante y sobre eso mismo te quería preguntar. Después de este hecho lamentable, ¿dónde pensabas o imaginabas que podía llegar Lucifer’s Hammer? ya tenían giras por Sudamérica, pero giras por Europa, por ejemplo. ¿Dónde imaginabas o pensabas que iban a llegar los chiquillos? Yo, siendo así, sacándome el escudo de fan y solamente yendo a la interna de amigo y conocedor de la banda, me los hacía el 2025 o a más tardar este 2026 en Europa. De hecho, las conversaciones a través de los promo y los manager que manejan, las conversaciones estaban súper avanzadas para ir a tocar a República Checa, a Holanda y si mal no me recuerdo, yo había hablado con Andrés días antes de su fallecimiento, y había una posibilidad de Francia, se estaba armando una especie de tour como para unas 5 fechas, una cosa así y hacerla coincidir con un fest, factibilidad sobre el 90% se iba a dar, y yo los iba a apoyar. Una vez que leíste el libro, o le hiciste estas últimas ediciones, ¿crees que te faltó algo en que ahondar o algo que crees que quedó inconcluso? ¿O algo que dijiste “podría haber ahondado más en este tema que era importante”? ¿Te quedó, así como la espinita de algo que faltó? Mira, desde una perspectiva filosófica, uno siempre parte de la premisa de que no todas las cosas son tan buenas como para no mejorarlas, y no todas son tan malas como para aborrecerlas o desecharlas de primera. La verdad, no me di ese espacio intencionalmente, porque sabía que lo iba a hacer mierda. Soy tan autocrítico en mi vida, muchas cosas que iba a empezar con el síndrome del tesista. Fuera de bromas, traté, me esforcé, porque cuando apretara el último enter del teclado no habría vuelta atrás. Fue como algo lo cual me psico programé. Ahora, si alguien en un tiempo más, tú mismo, alguien viene y me dice: "sabes que pasó esto acá". Imagínate, podría venir una reedición, ahora lo vamos a doblar al inglés, una edición ampliada, corregir una segunda edición. La verdad, no me he puesto en ese escenario. Si se llegara a dar, tendría que ponerme en ese escenario y ahí quizás podría considerar esto que estás diciendo, como del revisited, de decir, "habría que corregir esto, esto habría que emplearl,o o esto definitivamente merece uno o dos capítulos más". Pero te soy bien honesto, traté de que cuando apreté el enter dijera "esto es lo que hay y no hay más". ¿Cómo ha sido la aceptación una vez que salió el libro? Cuéntame un poco más allá de la prensa, como el círculo de amistad, porque finalmente estas cosas se mueven más por el boca en boca, increíblemente, aunque estamos en una época súper mediática, donde perfectamente uno puede hacer prensa solo, pero se termina moviendo de otra forma, y sobre todo en los libros. Los libros son muy de culto, porque independiente que la que la literatura musical metalera haya crecido, sigue siendo algo súper circunscrito, un nicho muy chico todavía. ¿Cómo fue la aceptación en ese contexto? Mira, estoy contento, esa es la palabra. No me esperé en primer lugar que la recepción fuera tan buena, porque si te diste cuenta, previa conversación y autorización de la banda, solicité que el afiche dijera 21 de diciembre, que fue la fecha de fallecimiento de Andrés. Para mí fue una especie de acto psicomágico. O sea, yo ese día llegué con la banda el 20 de diciembre en la tarde al cementerio, ahí en el límite de La Florida con Puente Alto y te juro entre que íbamos con un par de cervezas ahí, varias más, tomé el libro y respetuosamente lo azoté en la tumba de Andrés y le dije: "¡te cumplí! Aquí estoy un año despupes y te cumplí". Ahí obviamente se cayeron mis lagrimones, estaba la gente más cercana a la banda, yo estaba con mi señora, me quedé un tiempo a solas, y esa fue la fecha para mí, desde el punto de vista como acto psicomágico, para decir "OK, ahora se abre el portal y lo vamos a comunicar". Ahí fíjate que empezaron a llenar el correo electrónico, empezaron a pedir el libro con una -casi me atrevería a decir- ansiedad que no me esperaba. Hay una crítica por ahí, un review que se hizo en un sitio de fotos metal, donde justamente hablan de cómo en este relato yo coloco la forma humana de las personas, más allá de trabajar con los epónimos. No es cierto, coloco la forma humana de las personas y no esta idealización del músico, porque sí, porque era músico en una banda famosa. ¿Piensas posicionarlo en algún evento más allá del metal? Hacer un lanzamiento en un centro cultural, con un tributo a Andrés, así como un evento de lanzamiento de un libro con un énfasis más cultural. Puede ser, no me resto. Ahora, siendo súper honesto contigo, la verdad, me encantaría. Hace unos días atrás, un cierto productor de Santiago se enteró de esto, incluso me sugirió algo parecido a lo que tú estás planteando, como de hacer algo y que el lanzamiento del libro fuera el pretexto para armarlo, pero obviamente con el respeto correspondiente, no desvirtuar una cosa para darle sentido a otra, y la verdad que soy bien honesto, yo no quiero hacer nada que no tenga la venia de los chiquillos, porque yo también tengo que quitar la base de donde fue tomado y dar la gratitud correspondiente a quienes me abrieron las puertas de sus vidas, de sus corazones, de su espiritualidad para permitir llevarla a las páginas. Entonces, a mi entender desde un punto de vista moral, yo no me puedo mandar solo, pero estoy abierto a lo que tú dices y es una muy buena idea. Salgámonos un poco de lo tuyo. Te quiero llevar a tu lado de escritor, porque ya el hecho de sacar un libro te hace ser un escritor y un biógrafo, y te metiste en la literatura del musical, a pesar de que uno es más metalero que escritor. ¿Hay alguna banda que tú crees -sea antigua o nueva- merezca una biografía que aún no la tiene obviamente? Buena pregunta. No me he detenido a pensarlo, pero como no me gusta evadir, yo fui futbolista en alguna época, no me gusta hacerle el quite de la pelota, vamos en el área chica a ir de hachero contra el atacante. Mira, a nivel nacional, yo creo que Tumulto se merece una biografía, y te voy a decir la razón al tiro. Tumulto y con mucho respeto a la memoria, el legado del Poncho Vergara se merece una biografía. Pero de metal... un poco más metal. Yo creo que falta la biografía de Necrosis, tenemos pendiente la Necrosis. O tal vez hacer como una especie de compilado con ciertas crónicas de las bandas del Manuel Plaza. Pato Jara ya se nos adelantó con Pentagram, tú ya consolidaste la de Massacre, que esa sí o sí tenía que ir, y quizás nos está faltando un poquitito de los remanentes de la Sala Lautaro y del Manuel Plaza. Yo creo que Necrosis se merece una biografía por muchas cosas que circundan, tanto en la parte anecdótica como musical, algunas anecdóticas desagradables como la de Sábado Gigante, etcétera, que incluso tuvieron un cierre hace poquitos años atrás, con unas disculpas pseudo públicas de Don Francisco. Por otro lado, ¿cómo ves la literatura musical en Chile? El avance que ha habido últimamente, desde distintas ópticas. Hay gente que incluso analiza las letras, la música. Hay otros que hacen crónicas como el Pato, biografías, hay como de todo. Pero, ¿cómo ves la literatura musical? ¿Qué opinión te merece esta escena, por así decirlo? Mira, yo lo veo siempre todo esto en términos más bien evolutivos. Me explico. Yo soy de una época de mediados y fines de los 80, con el fanzine, la fotocopia y corchetear una fotocopia tras otra, donde había que pintar, recortar los logos porque no había máquina editorial. O sea, lo mejor en lo cual tú podías aspirar era que Dimacofi te hiciera un precio para entregarte una buena fotocopia y poder venderla por carta a otra región. Eso es la prehistoria, hoy día, imagínate, estuve editando libros, yo ahora me di el gustito, Pato Jara por otro lado, etcétera. Hoy día hablamos de que ya se están escribiendo libros, libros que están siendo indexados, códigos ISBN, ya digamos entramos en una suerte como de profesionalismo mínimo que requiere esto, pero entre medio nos llegó la tecnología, sitio específicos que están haciendo, bueno, este tipo de entrevistas, pero que además están escribiendo permanentemente reviews, otros haciendo una cuestión mixta entre podcast y con tantas revisiones de discos. Entonces todo lo que es literatura, digamos en torno al ambiente metalero musical, yo lo veo bastante prolífico, no obstante, creo que todavía estamos... y retomo un poco lo que comentaba lo de de Tumulto, todavía estamos con mucha intención y poca concreción, y eso era lo que yo no quería que me pasara con este libro. Yo tenía miedo de mí mismo, miedo de dejar la cuestión botada, ya me lo preguntaste y te lo dije. Entonces yo a veces converso con gente, veo buenas ideas. pero después imagínate, Freddy Stock cuando partió con la biografía de Los Jaivas y se va marcando como la cosa mass media, pero parece que aquí hay un nicho, con los ejemplos que tú diste, y de repente, aparece Pato Jara con "Pájaros Negros" directo al hueso y después la biografía de Pentagram, después tú con tu tesis y después el libro con Massacre, lo de Dorso entre medio. Ahora yo, desde el under más under aparezco con esto, entonces no sé, yo agradezco que se estén moviendo, que se esté moviendo esta cuestión, pero hago la crítica en la medida de lo posible, no nos quedemos en intenciones. Vamos, busquemos, si esta cuestión, la autogestión es dura, pero es satisfactoria cuando se logra. ¿Tienes algún otro proyecto literario en mente? Porque a veces cuando sacas uno, queda el deseo de seguir en esto. Mira, tengo en mi cabeza dos proyectos. Uno está en foja cero, pero son más vinculados al tema literario. Y hay otro que está a nivel macro, estructurado, entre el inicio y el fin, y que no va en el canon biográfico ni de crónicas acerca de una banda en específico, sino que va en una suerte de… en relación a un momento histórico de este país, a una visita potencial de una banda y la historia que le ocurre a un determinado personaje de la escena, y en eso estoy trabajando. Va a ir obviamente más vinculado a la cosa de un relato más bien de tipo literario que de ir a esta cosa que yo hice de una historia biográfica, digamos, de Lucifer’s Hammer, pero que obviamente va a estar coqueteando permanentemente para poder darle estructura a la historia con cosas de tipo musical, pero ligado a un momento sociopolítico importante de este país. En eso estoy, es una idea, no me he puesto a escribir, pero todos los días cuando me voy al hospital en la mañana a trabajar aparece una cuestión, anoto aquí, acá está en estos momentos el, como le digo yo, el monito del cerebro ahí está aplaudiendo con platillo tratando de decir despierta, por ahí vamos, en eso estoy. Patricio, no sé si quieres agregar algo más respecto a este contexto, a tu libro, a Lucifer’s Hammer. Te dejo el micrófono abierto. Gracias. Palabras al cierre, como dice Paci, en la competencia. Mira, en primer lugar, agradecer, agradecerte a ti Maximiliano, por el tiempo que te diste para esta hermosa entrevista y bueno, lo que tú has hecho también desde la pluma, por el metal en tus dos obras que son sólidas, realmente son sólidas. También lo que estás haciendo en Rockaxis y su variante más dura que Bulldozer, medios que si bien es cierto, muchos criticarán que son mainstream, y viejo, son mainstream, pero son mainstream porque son mainstream en sí mismo, pero no significa que no estén pendientes de nuestra realidad nacional y no estén potenciando lo que se hace acá, y eso se agradece. En segundo lugar, reiterar una vez más los agradecimientos a Lucifer’s Hammer por darme la confianza, gratitud eterna por este proyecto, por no haberme censurado absolutamente en nada, por haber confiado siempre en mí, y junto con ello agradecer a los fotógrafos, a Cristian Madariaga, a Sergio Mella y a Erick Ibáñez por haberme cedido su material gráfico en forma absolutamente desinteresada, quitando hasta los timbres de agua sin cobrarme un peso. Traté de ser lo más digno posible a la hora de escribir esto. Y un mensaje, no seamos destructivos con lo nacional, apoyemos. Hay buenas cosas que se hacen acá. Una de las cosas que me ha llamado la atención cuando he estado afuera en el extranjero es ver la identidad que ellos tienen con sus propias bandas y ver cómo ellos miran a muchas bandas de Sudamérica, y acá siempre estamos con la cuestión del hilo curado del volantín tratando de cortar al que está al lado. Ya está bueno de pequeñeces, potenciemos lo que tenemos. Maximiliano Sánchez Tags #Patricio Ledezma #Lucifer's Hammer #2026 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Metal Discos Sepultura Miércoles, 29 de Abril de 2026 Metal Galerias Dirkschneider - Balls to the Wall 40th Anniversary Miércoles, 29 de Abril de 2026 Metal Noticias Six Feet Under en Chile: Comienza la venta de entradas Martes, 28 de Abril de 2026 Metal Clásicos Rhapsody Martes, 28 de Abril de 2026 Metal Noticias ''Read in Blood'' de Patricio Jara tendrá edición actualizada Martes, 28 de Abril de 2026 Metal Noticias Accept celebrará 50 años con álbum de nuevas versiones de sus clásicos Martes, 28 de Abril de 2026 Metal Discos Undercroft Lunes, 27 de Abril de 2026 Metal Shows Tankard: Frescos como lager y potentes como stout Lunes, 27 de Abril de 2026