Arlo Parks: Vulnerabilidad en tiempos de deseos ambiguos La artista británica conversó con Rockaxis Miércoles, 10 de Junio de 2026 Publicado originalmente en revista Rockaxis #275, mayo de 2026. Entre la noche, la oscuridad y el movimiento como territorios de transformación, Arlo Parks convierte la vulnerabilidad en lenguaje y la pertenencia en horizonte. Conversamos con la cantautora británica sobre su último disco “Ambiguous Desire”, influencias y diversidades que se inscriben en la identidad artística, política y musical. Karin Ramírez La vida en la gran ciudad parece ser el sueño de quienes han visto al viejo continente como el verdadero sueño de vida. Luces, gente, movimiento, serían algunas de las claves que permiten entender el fenómeno de idealización de pertenencia. Sin embargo, para Anaïs Oluwatoyin, la vida en el centro de Inglaterra no ofrece más que comodidades inertes y satisfacciones superficiales. La existencia puede parecer estable, incluso sencilla, pero la pertenencia a la disidencia vuelve frágil esa apariencia, la posibilidad de habitar y expresar el yo más auténtico termina por diluirse en las capas profundas de la experiencia. Arlo Parks fue el nombre con el que Anaïs se atrevió a habitar el mundo, casi como si de eso se volviese una forma de protección. Con ‘Cola’ (2018) como primer sencillo, la escritura se vuelve aliada. Ya con ‘Supersad generation’ (2019), el ejercicio de musicalizar pensamientos, se vuelve una constante en su vida. Pero con la creación de su primer álbum, “Collapsed in Sunbeams” en 2021, son sus propios pensamientos los que cobran vida. La obra se convierte en una suerte de diario íntimo, una hoja de ruta de experiencias que, en un comienzo, no aspiraban a más que narrar la historia de una joven racializada y lesbiana. Allí deja en evidencia que la interseccionalidad también atraviesa los afectos y las formas de amar. Su historia no se trata solo de existir en rebeldía, sino de comprender cómo el amor puede entrelazarse también con nuevas formas de exclusión. En esa resiliencia, su primer álbum emerge como el cúmulo de una voz interior que busca sostenerse a sí misma, en sus palabras: «Ese disco específicamente está lleno de momentos tomados de mi diario, cosas que me decía a mí misma para consolarme. Hice ese disco en una etapa de la vida en la que me sentía realmente “no observada”; no sentía que estuviera haciendo algo que mucha gente escucharía necesariamente. Era solo para mí. Así que cada detalle del disco proviene genuinamente de lo que estaba viviendo y de lo que estaba luchando yo misma». Ya con “Soft Machine” (2023), el camino recorrido se vuelve una búsqueda sostenida, más que una repetición de fórmula. Para una generación marcada por la tristeza y la ansiedad contemporánea, habitar la posibilidad de expresarse parece situarse en un punto de no retorno: una necesidad vital antes que una elección estética. Las conexiones con lo más profundo abren grietas desde donde se abraza la diversidad como construcción histórica y emocional. Es allí donde sus influencias adquieren verdadero espesor, y es ahí donde Sylvia Plath toma un rol protagónico en la vida de la artista, una inspiración, un refugio y un punto de enunciación: «Ella siempre ha sido tan honesta. Su honestidad es algo con lo que realmente hago conexión. Habla del dolor y de sus experiencias de una manera muy transparente. Realmente deja que sus lectores vean su corazón, y eso es algo que me inspira mucho y que quiero llevar a mi música». El arte de experimentar El tiempo no pasa en vano, y Arlo Parks lo sabe bien. Las reglas del juego han cambiado para quien construyó una identidad sonora y narrativa desde la relativa comodidad del no ser vista, de habitar los márgenes con libertad creativa. Hoy, colaboraciones con Romy, Phoebe Bridgers e incluso Beyoncé han delineado una trayectoria donde su voz —y aquello que alguna vez fue un diario íntimo— se transforma en experiencia colectiva. Con el reciente lanzamiento de su tercer álbum, “Ambiguous Desire”, esas nuevas reglas entran en plena vigencia. Ya no existen espacios liminales ni refugios silenciosos: aparecen territorios nocturnos, volátiles, movedizos, donde la identidad se tensiona y se reinventa, desde este punto Arlo comenta: «Me siento realmente orgullosa de este álbum. Creo que es un disco donde tomé decisiones basadas en el sentimiento y realmente seguí mi propia Estrella del Norte». La posibilidad de escribir una obra que rompe con una línea de cohesión previa para convertirse en punto de inflexión dentro de su carrera responde también a la experiencia de habitar en los bordes. Por eso, la escritura ya no es solo exteriorización del yo, sino una necesidad de narrar desde lo incierto, desde lo incómodo, desde aquello que todavía no encuentra forma definitiva, en sus palabras: «escribo muchos de mis discos cuando estoy pasando por momentos de transición en mi vida, así que quería que se reflejara eso». Una de las claves para comprender esta nueva entrega es la ruptura con aquella antigua construcción de espacios de resguardo y aislamiento, donde la habitación propia y el diario íntimo funcionaban como núcleos creativos. En esta oportunidad, sin embargo, aparece algo más poderoso que esconderse, es la posibilidad de habitar el mundo desde la rebeldía de la disidencia, desde la noche como temporalidad simbólica y con la luna como testigo. «Me tomé un tiempo para vivir realmente la vida y pasar tiempo en la pista de baile y en estos espacios nocturnos... tener paciencia me permitió crear algo con lo que me siento extremadamente conectada y me dio la oportunidad de tomar algunos riesgos sonoros y experimentar». La inclusión de referencias que van desde la electrónica hasta la aspereza emocional de Smashing Pumpkins revela un sincretismo sonoro dispuesto a experimentar en tiempos de cambio. No se trata de una suma caprichosa de influencias, sino de una búsqueda honesta por integrar mundos que dialogan en su propia historia musical. «El hecho de haber podido incluir referencias que tal vez resultaran inesperadas para otras personas, pero que se sentían muy verdaderas para mí, fue un riesgo en sí mismo y algo que me alegra mucho haber hecho», menciona. Un ejemplo de ello fue la realización del videoclip de ‘Devotion’, experiencia que evidencia cómo el pop también puede dialogar con lenguajes que ciertos sectores insisten en reservar para la llamada “música de culto”. En esa tensión queda expuesta una vieja jerarquía elitista de clasificación de géneros, una que sitúa al pop como superficie desechable y a otros sonidos como territorios supuestamente más auténticos, complejos o intelectuales. Parks desarma esa frontera al demostrar que la sensibilidad popular también puede contener riesgo, densidad estética y memoria cultural. Sobre el proceso, comenta que «fue una experiencia increíble, porque sentí que realmente pude dejarme llevar y actuar de una manera que se sintió muy, muy libre. Inspirado por muchos de mis videos musicales favoritos de los noventa, ya sea Radiohead, Deftones o Smashing Pumpkins... No sé si la gente era consciente de que eso era una parte importante de mis gustos. Pero fue una oportunidad para mostrar a la gente un lado diferente de mí. Esa es la música de la que me enamoré primero como músico». Pertenencia como declaración y amistades como sincretismo creativo Si en “Ambiguous Desire” la noche aparece como territorio de transformación, la fotografía de su portada profundiza esa misma idea desde otro lugar, la posibilidad de pertenecer. Ya no se trata únicamente de habitar espacios oscuros, volátiles o liminales, sino de descubrir que también allí pueden construirse refugios afectivos. La imagen analógica, capturada en movimiento y atravesada por imperfecciones lumínicas, no busca congelar una pose, sino registrar un instante compartido. «Mi amigo Joshua Gordon tomó esta foto. Él estaba en el asiento trasero de este coche e íbamos de camino a una fiesta... hay algo en que estoy mirando hacia atrás, como mirando mis recuerdos, mirando al oyente que está a punto de emprender este viaje conmigo». La portada, entonces, no funciona como mero dispositivo promocional, sino como manifiesto emocional. Mirar hacia atrás es revisar la memoria, pero también invitar a otras y otros a acompañar ese tránsito. Sobre ello, explica que «hay algo realmente íntimo en la fotografía, se siente como si fuéramos a algún lugar juntos. Visualmente quería que la portada tuviera este sentido de luz y movimiento, con los desenfoques, las filtraciones de luz y las imperfecciones». En tiempos donde la industria privilegia imágenes pulidas y calculadas, Parks opta por la textura de lo imperfecto, por la belleza de aquello que vibra, se mueve y no termina de fijarse. En esa decisión estética también habita una política afectiva y de cómo las amistades dejan de ser acompañamiento periférico para convertirse en núcleo creativo. La música nace del intercambio, de la confianza y de las redes que sostienen cuando el dolor amenaza con inmovilizar. Sobre el videoclip de ‘Blades’, Parks comenta que «lo hice con mis amigos, un dúo llamado Bedroom; son productores que también trabajaron conmigo en el video musical de ‘Too good’. Para mí, esa canción y ese visual tratan sobre el sentido del viaje. Se trata de experimentar algún tipo de pérdida y luego estar en un viaje para encontrarte a ti misma y encontrar tu alegría de nuevo». Así, la amistad se vuelve sincretismo creativo porque mezcla de sensibilidades, lenguajes y cuidados que permiten resignificar la herida. No es casual que la pista de baile aparezca como otra imagen central del disco. Allí, en medio de la oscuridad, la comunidad se vuelve palpable. Como relató Parks, «hay algo en el hecho de que todos estén en la misma pista de baile experimentando la misma música a todo volumen en la oscuridad. Eso te hace sentir parte de algo que es más grande que uno mismo». Y cierra con una escena íntima que resume el espíritu del álbum: «hubo una noche específica... estaba allí con mi pareja y algunos de mis mejores amigos, personas con las que me siento más yo misma y más segura. Así que hubo un sentido de pertenencia en muchos niveles diferentes». Esa política de lo afectivo también atraviesa el modo en que Arlo Parks entiende el amor. Lejos de concebirlo como refugio idealizado o simple destino romántico, lo presenta como una experiencia de exposición emocional, donde querer a otra persona implica también enfrentarse a una misma. Por este motivo, la canción ‘South’ toma un tinte específico: «para mí, se trataba de que me estaba enamorando de alguien que vivía en Nueva York. Hay algo cuando te enfrentas a un gran amor: tienes que ser vulnerable y ese amor puede sostener un espejo frente a ti y ves ciertas cosas sobre ti misma». En esa lectura, amar no aparece desligado de los procesos de identidad y autoconocimiento, sino profundamente conectado a ellos. El vínculo afectivo deja de ser solo encuentro con otro cuerpo para transformarse en una superficie que devuelve preguntas, inseguridades y deseos largamente postergados. En coherencia con todo lo desarrollado en “Ambiguous Desire”, la intimidad también se vuelve territorio de tránsito y transformación. Pero Parks da un paso más: reconoce que todo amor contiene la posibilidad de la pérdida, y que precisamente allí reside su potencia ética. «Se trata del riesgo que cada persona tiene al enamorarse de perder ese amor. Hay algo poderoso en ver ese riesgo y aun así decidir amar. Se trata de decidir amar y también de decidir amarte a ti misma al mismo tiempo». Para la británica, la música nunca ha sido solo música, ha sido diario íntimo, refugio político, mapa generacional y ahora también celebración de la intemperie. Desde la soledad de quien escribe para comprenderse, hasta la noche compartida donde el cuerpo encuentra pertenencia entre amistades, deseo y riesgo, su obra traza el recorrido de una sensibilidad que se niega a endurecerse. “Ambiguous Desire” confirma que crecer no siempre significa dejar atrás la fragilidad, sino aprender a habitarla con dignidad. En tiempos marcados por la distancia, el cinismo y la velocidad, Parks insiste en algo profundamente contracultural, atreverse a sentir es el primer elemento de subversión ante el declive frívolo de tiempos efímeros. Tags #Arlo Parks #2026 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Noticias Metallica hace donación a víctimas de terremotos en Venezuela Viernes, 03 de Julio de 2026 Rock Noticias ''Confessions II'': Madonna lanza su primer álbum Viernes, 03 de Julio de 2026 Rock Videoportada rrainero Viernes, 03 de Julio de 2026 Rock Noticias Se anuncia la edición 2026 de Ruidosa Fest Viernes, 03 de Julio de 2026 Rock Discos Inundaremos Viernes, 03 de Julio de 2026 Rock Articulos Bruno Valverde: Técnica y poder desde Brasil Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias Nuevos Sonidos Chilenos: Josestilez, El Fruto del Ruido, Producto Chileno y más Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias Dub Is the Way: Alex Serra y Totidub vienen a Chile Jueves, 02 de Julio de 2026