Lalo Ibeas: ''Pascual Arroyo interpreta estas canciones, yo sólo las escribo'' El ex Chancho en Piedra presenta su nuevo proyecto musical Viernes, 19 de Junio de 2026 Después de más de tres años sin publicar música inédita, Eduardo "Lalo" Ibeas vuelve a dar un paso adelante con una propuesta que abraza el humor, la identidad popular chilena y la libertad creativa. Lejos de intentar repetir fórmulas conocidas, el histórico fundador y voz de Chancho en Piedra presenta Pascual Arroyo, un nuevo proyecto que nace como un alter ego capaz de contar historias desde la picardía, el doble sentido y la observación de personajes que forman parte del imaginario cotidiano nacional. El primer adelanto de esta nueva aventura es 'Lo Comido y Lo Bailado (Me Van a Echar)', una canción que funciona como carta de presentación para un universo donde la música, el humor y la cultura popular se cruzan de manera natural. Detrás de Pascual Arroyo aparece un Lalo dispuesto a explorar nuevos caminos, pero sin perder aquellos elementos que han marcado gran parte de su trayectoria artística. En conversación con Rockaxis, el músico repasó el proceso que lo llevó a construir este personaje, reflexionó sobre el humor en la música chilena, habló sobre el legado de figuras como Tommy Rey y Jacinto Amoroso, además de compartir sus expectativas para esta nueva etapa creativa que recién comienza a tomar forma. - Han pasado más de tres años desde tu último lanzamiento musical. Mirando hacia atrás, ¿qué necesitabas encontrar o resolver para sentir que era el momento correcto de volver con música nueva? - Desde que decidimos hacer la pausa con Chancho en Piedra hubo un período de duelo. Te preguntas qué pasó y empiezas a hacer recuentos. Recuerdo que en ese momento dije que quería sacar música, pero me iba a tomar mi tiempo porque quería hacer algo que me gustara y que no se pareciera tanto a lo que había hecho antes. Siempre me ha parecido raro cuando una banda termina y vuelve haciendo exactamente lo mismo. Para mí era una oportunidad de explorar. Empecé a pensar en toda la música que me gusta: el funk, la música experimental, el rock progresivo, el punk rock japonés, la música industrial e incluso artistas como PSY, que tiene una carrera impresionante en Corea. A partir de eso empecé a tomar clases de composición y piano con un amigo. Comencé a escribir letras, hacer ejercicios y probar distintos estilos sin la presión de definir qué quería ser. También aproveché de hacer cosas que me costaba realizar cuando estaba en Chancho en Piedra, como sacar un libro o vivir fuera de Chile. Mientras avanzaba en esos proyectos seguía buscando un lenguaje musical propio, probando software, nuevas formas de cantar y de componer. Fue un período muy libre. Antes de irme a vivir a España falleció Jacinto Amoroso, con quien había conversado muchas veces sobre la tradición de la música popular chilena con humor y doble sentido. Después falleció Tommy Rey y sentí que ya no quedaba mucha gente haciendo ese tipo de música. Ahí pensé que podía rendirle homenaje a esa tradición. Empecé a escribir canciones con ese espíritu y una de ellas se llamaba 'Pascual Arroyo'. Cuando la terminé sentí algo especial porque quería cantarla en vivo, grabarla bien y seguir explorando ese camino. Ahí entendí que por ahí quería ir. Cuando regresé a Chile le mostré las canciones al Negro Medel (Tomo Como Rey) y le encantaron. Empezamos a trabajar juntos y todo fluyó de forma muy natural. Yo imaginaba algo más acústico, pero él me empujó a incorporar elementos más modernos. Gracias a eso logramos algo distinto. No es Chancho en Piedra, pero tampoco reniega de ciertas cosas de esa etapa. Al mismo tiempo siento que refleja mucho mi personalidad, mi sentido del humor y esta idea de construir un personaje con el que la gente pueda jugar y ser cómplice. - ¿Hubo algún momento en el que te diste cuenta de que Pascual Arroyo ya estaba empezando a hablar con voz propia o todavía no pasa? - Siento que todavía habla con mi voz, pero sí hubo un momento en que empezó a existir por sí solo. La primera canción que grabamos con el Negro fue precisamente 'Pascual Arroyo'. Yo pensaba que iba a ser el primer single y se la mostramos a algunos amigos. Las opiniones fueron muy distintas. Algunos la encontraron increíble y otros sentían que estaba demasiado gritada. Entonces el Negro me propuso probar una interpretación diferente y me dijo "¿Y si no lo canta el Lalo de siempre?". Empezamos a experimentar con otras formas de cantar y en un momento me dijo "Ese es Pascual". Desde entonces comenzamos a usar ese concepto durante las grabaciones. A veces cantaba una frase y él me decía que estaba muy Lalo y que necesitábamos más Pascual. Sin darnos cuenta comenzamos a hablar de Pascual como si fuera una persona real. Nos preguntábamos cómo cantaría una frase o cómo reaccionaría frente a determinada situación. Incluso empezamos a inventar historias sobre él. En algún momento surgió la idea de que fuera un primo lejano mío. Todo nació como una broma interna, pero fue creciendo. Nunca lo pensamos como un personaje rígido, sino como una especie de alter ego que interpreta estas canciones. Me gusta esa dualidad porque todo el mundo sabe que es una ficción, pero al mismo tiempo existe una complicidad muy entretenida con el público. - En la presentación del proyecto se habla mucho de tradición popular chilena. ¿Qué cosas sientes que hoy están desapareciendo de nuestra identidad cotidiana y que te interesa rescatar a través de Pascual Arroyo? - Creo que una de las principales es el buen humor. Tengo la sensación de que con el tiempo nos hemos puesto demasiado serios. He leído comentarios muy positivos sobre el proyecto, pero también algunos negativos. Hay gente que dice cosas como "este tipo nunca va a madurar" y me parece triste asociar la madurez con perder el sentido del humor. Pienso en mi padre, era una persona responsable, preocupada por su familia y por cumplir con sus obligaciones, pero también era el que contaba los mejores chistes cuando estaba con sus amigos. Nunca vi una contradicción entre ambas cosas. Yo también siento que he madurado, pero esa madurez pasa por entender mejor lo que quiero transmitir. Por ejemplo, en 'Lo Comido y Lo Bailado' hay humor, pero también hay una reflexión. El personaje no está preocupado porque lo van a echar, sino que se queda con lo bueno que vivió, con lo aprendido y con las cosas que fue capaz de decir. Hay una mirada positiva detrás de la broma. Pienso también en personas como Mel Brooks, que a sus 99 años sigue haciendo humor. Nadie le diría que no ha madurado; al contrario, le agradecemos que siga creando cosas capaces de alegrarnos la vida. Siento que hemos instalado la idea de que crecer implica dejar de jugar y no estoy de acuerdo con eso. Además, me parece innecesario enfocarse en criticar lo que hace feliz a otras personas. A mí me gusta el rock y el metal, pero no voy por la vida diciéndole a otros qué música deberían escuchar. Prefiero dedicar mi energía a hacer cosas que me hagan feliz y que ojalá también hagan felices a los demás. - Siguiendo esa idea, ¿cómo observas hoy la manera en que las personas defienden sus gustos musicales? - Creo que todos tenemos una cierta sensación de superioridad respecto a nuestros gustos. A mí me gusta Genesis, Frank Zappa y mucha música compleja, y probablemente quienes escuchamos ese tipo de música tendemos a pensar que es mejor que otras cosas más populares. Pero también pasa al revés. Quien escucha música urbana todo el día seguramente siente que esa música conecta mejor con él que una banda de rock progresivo o una pieza de jazz. Cada estilo tiene códigos distintos y no se puede medir todo con la misma vara. No tiene sentido evaluar una canción electrónica con los mismos parámetros que una canción de rock. La gracia está en entender por qué te gusta algo y desde dónde viene ese gusto. Con los años me he dado cuenta de que muchas veces escucho canciones pop y pienso que podrían ser perfectamente canciones de rock. Ya no veo esa pelea eterna entre estilos musicales. Al final cada uno construye sus gustos a partir de su historia personal, de lo que escuchó cuando era niño, adolescente o adulto. Por eso terminamos defendiendo ciertas músicas como propias. Nosotros además somos de una generación que compraba discos. Uno sentía que pertenecía a algo. Escuchabas un álbum completo una y otra vez y terminabas identificándote con todo lo que representaba esa banda. Hoy la relación con la música es distinta y probablemente más fragmentada. - A mí cuando me llegó la información del proyecto no me hacía sentido que no usaras simplemente el nombre de Lalo Ibeas. Ahora que escuché la canción lo entiendo más. ¿Por qué era importante separar ambas identidades? - Porque siento que Lalo Ibeas es quien hace las canciones, pero quien las interpreta es Pascual Arroyo. Tanto en vivo como en el estudio. De hecho, creo que si algún día existiera una canción firmada por Lalo Ibeas junto a Pascual Arroyo se podría notar la diferencia entre ambos. Hay gente que me dice que suenan igual y otros que encuentran diferencias. Obviamente no puedo cambiar completamente mi voz, pero sí puedo cambiar la forma de interpretar. Hay canciones de este proyecto que tienen una manera de cantar muy distinta a la que usaba habitualmente. También me interesa esa búsqueda y preguntarme cómo sonaría cantando de otra manera. En el fondo también es una reinvención y una forma de explorar cosas nuevas sin tener que repetir exactamente lo que hice durante tantos años. - Ya han pasado varios años desde que comenzaste en la música y hoy compartes escenario y espacio con artistas que crecieron escuchándote. ¿Cómo vives esa posición dentro de la música chilena? - Es una sensación extraña. Una vez escuché decir que cuando empiezas a hacer algo muy joven y lo sigues haciendo toda tu vida, internamente te quedas un poco en esa edad. A veces siento que sigo siendo el mismo de antes y después me miro al espejo y veo el paso del tiempo. Pero sigo teniendo la misma necesidad de crear música, de hacer cosas entretenidas y de transmitir una mirada positiva sobre la vida. Vivimos en un mundo complejo, con guerras, inflación y muchas dificultades, así que siento que también es importante aportar algo de optimismo. Al mismo tiempo, percibo mucho cariño y respeto por parte de las generaciones más jóvenes y eso me parece muy valioso. Hoy veo una escena mucho más diversa, donde existen distintos nichos conviviendo: rock, hip hop, reggae y muchos otros estilos. Ya no existe una sola corriente dominante, sino muchas escenas desarrollándose en paralelo. También me gustan mucho las colaboraciones y me entusiasma ver bandas jóvenes haciendo cosas interesantes. Hay grupos que están explorando sonidos más progresivos y propuestas muy personales. Me gusta que estén ocurriendo esas cosas y que la escena siga renovándose. - ¿Hay artistas o bandas jóvenes que te llamen particularmente la atención dentro de esta nueva generación? - Sí, me gustan varias cosas que están pasando. Me interesa mucho esta nueva corriente más ligada al rock progresivo y a propuestas que tienen bastante trabajo musical detrás. Bandas como Candelabro o Hesse Kassel me parecen interesantes porque están desarrollando una identidad propia y explorando caminos distintos. Me gusta ver que siguen apareciendo músicos con ganas de experimentar y de construir algo propio dentro de la escena chilena. Creo que eso siempre es positivo porque mantiene viva la renovación musical. - Pascual Arroyo recién está comenzando a caminar. ¿Cómo imaginas este proyecto dentro de dos o tres años más? ¿Qué te gustaría que hubiera conseguido? - Me gustaría hacer más discos y que no fuera un proyecto de una sola etapa. También me gustaría que los shows en vivo fueran muy entretenidos, que pasaran cosas musicales y extramusicales, que la gente vaya a ver a Pascual Arroyo y se vaya muerta de la risa. Me gustaría hacer videos divertidos y seguir usando este proyecto como una plataforma para probar ideas ingeniosas. Siento que dentro de este universo se pueden hacer muchas cosas distintas. ¿Qué pasa si un día no hay batería? ¿Qué pasa si un show tiene versiones rock and roll de las canciones? Me gusta esa libertad para experimentar y jugar. Creo que Pascual Arroyo tiene espacio para crecer en muchas direcciones y eso es algo que me entusiasma mucho. - ¿Y cuáles son los objetivos más inmediatos para este nuevo proyecto? - Lo principal es terminar el disco. Tengo cinco canciones completamente grabadas y otras cinco maquetas bastante avanzadas. Durante los próximos meses vamos a trabajar en esa segunda mitad del álbum. Como la idea es ir publicando canciones de manera gradual, tenemos tiempo para terminar todo con calma. Mi intención es que hacia fin de año el disco esté completo y disponible para la gente. Mientras tanto iremos liberando los primeros adelantos para que el proyecto vaya creciendo paso a paso y el público pueda acompañar todo ese proceso. Matias Arteaga S. Tags #Lalo Ibeas #Pascual Arroyo Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Noticias Metallica hace donación a víctimas de terremotos en Venezuela Viernes, 03 de Julio de 2026 Rock Noticias ''Confessions II'': Madonna lanza su primer álbum Viernes, 03 de Julio de 2026 Rock Videoportada rrainero Viernes, 03 de Julio de 2026 Rock Noticias Se anuncia la edición 2026 de Ruidosa Fest Viernes, 03 de Julio de 2026 Rock Discos Inundaremos Viernes, 03 de Julio de 2026 Rock Articulos Bruno Valverde: Técnica y poder desde Brasil Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias Nuevos Sonidos Chilenos: Josestilez, El Fruto del Ruido, Producto Chileno y más Jueves, 02 de Julio de 2026 Rock Noticias Dub Is the Way: Alex Serra y Totidub vienen a Chile Jueves, 02 de Julio de 2026