Pink Floyd: Volver a tocar para las ánimas Todo lo que sabemos sobre ''At Pompeii - MCMLXXII'' Miércoles, 16 de Abril de 2025 Todo esto parte en la afiebrada de Adrian Maben, un joven cineasta francobritánico que contactó a Pink Floyd en 1970 con el objetivo de filmar un proyecto que capturara su música de una manera distinta a lo tradicional. Maben quería ofrecer algo único, un "anti-Woodstock" que prescindiera del público y el bullicio, en un ambiente natural. Así las cosas, la locación que eligió fue el antiguo anfiteatro romano de Pompeya, en Italia, no solo por su belleza, sino también por el potente simbolismo que ofrecía: una ciudad destruida por el Vesubio en el 79 d.C., un contraste perfecto con la música de un conjunto todavía considerado de culto. En sus palabras, "Debe existir la noción del silencio. Las imágenes de Pompeya hablarían por sí solas con la música". El rodaje, que tuvo lugar en octubre de 1971, fue todo un reto logístico. Maben necesitaba permisos para filmar en este antiguo lugar, por lo que recurrió al profesor de Historia Antigua Ugo Carputi para asegurar seis días de rodaje. A pesar de los contratiempos con la electricidad y otros problemas técnicos, Pink Floyd impuso una condición crucial: todo debía ser grabado en vivo, sin playback, y con un nivel profesional de sonido. Para ello, se trajo un equipo de grabación especializado desde París. Además, el proyecto recibió un financiamiento de varias cadenas de televisión europeas, lo que permitió llevar a cabo la filmación en 35 milímetros y garantizar una calidad visual impresionante. Entre las piezas grabadas, destacó 'Echoes', del álbum "Meddle" (1971), que a la postre se convertiría en uno de los momentos más emblemáticos de la película. Además de las filmaciones en Pompeya, Maben también grabó al grupo en los Estudios Boulogne de París, donde interpretaron temas como 'Careful with That Axe', 'Eugene' o 'Set the Controls for the Heart of the Sun'. El estreno de la película en el Festival de Cine de Edimburgo (1972) fue recibido con críticas mixtas. Mientras algunos la consideraron aburrida, otros la destacaron como una representación honesta y única del trabajo de una banda. La atmósfera, la majestuosidad de las ruinas y el contraste con el sonido experimental crearon una experiencia inigualable. A pesar de ello, su impacto cultural fue inmediato. La película ofreció una visión sincera del proceso creativo de un conjunto, libre de los artificios típicos de los documentales musicales. A diferencia de "Let It Be" de The Beatles, que presentaba una narrativa más dramática y centrada en los conflictos, "Live at Pompeii" mostraba a Pink Floyd en su elemento natural. Por entonces, estaban inmersos en una fase experimental, explorando texturas sonoras que anticipaban también su ambición conceptual, Así, el material se convirtió en un documento imprescindible para entender toda la evolución que traería "The Dark Side of the Moon" (1973). Aunque los músicos se sintieron incómodos con la película por considerarla pretenciosa o difícil de comprender, con el tiempo reconocieron que representaba una experiencia única. En 2017, Gilmour lo describió como un documento "que con los años se volvía más interesante". Nick Mason no se quedó atrás y lamentó que la trastienda de sus obras futuras no fuera registrada de la misma forma. Quizá eso hace que la frase de Roger Waters -"es una gran película casera"- se despoje de toda ironía. Efectivamente Maben comentó que el grupo por esos días estaba buscando nuevas formas de expresión, por lo que había en ellos un interés genuino en el proyecto. Aunque incluso el recibió ofertas para hacer proyectos similares (como un documental de Deep Purple en el Taj Mahal), nunca repitió la fórmula, lo que hace que esta obra también sea única en la historia del cine musical. Por supuesto, nadie anticipó que la película seguiría siendo relevante con el paso de los años. En 1994, Lana Topham, cineasta y fanática, descubrió el negativo original del film, lo que dio inicio al proceso que pronto conoceremos. La restauración, realizada de manera manual, digitalizada en 4K y con una nueva mezcla de audio 5.1 en Dolby Atmos, ofrece una experiencia aún más inmersiva que la original. Steven Wilson fue el responsable de curar la remezcla y se mostró entusiasta con la oportunidad de llevar esta obra maestra a nuevas generaciones, donde gracias a la tecnología la música se areciará de forma más orgánica e inmersiva. Sin más, en "Pink Floyd at Pompeii – MCMLXXII" podremos sumergirnos en un espectáculo visual y sonoro sin precedentes, ya sea en funciones 2D o en las impresionantes pantallas de IMAX. Para los más jóvenes, es una invitación a descubrir la esencia de Pink Floyd, mientras que, para los fanáticos de siempre, es una oportunidad para revivir una de las experiencias más importantes en la historia del rock. Giordano Antonelli Villavicencio Tags #Pink Floyd #Adrian Maben #Pink Floyd at Pompeii Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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