Congelador: tres décadas de distancias, sonidos y evoluciones Extensa entrevista con Walter Roblero Miércoles, 11 de Febrero de 2026 Representante de la tradición independiente de nuestro país, Congelador es una fuerza musical sin par en el contexto del canon musical chileno. Parte de la escena de los 90, junto a bandas como Tobías Alcayota, Supersordo, Familea Miranda e, incluso, Panico, el trío pertenece a una generación que le entregó -y lo sigue haciendo-, un cariz distinto al rock nacional, uno que tomó para sí la estética del rock alternativo y experimental, pero siempre con la ética punk del DIY como guía esencial. Ahora, a 30 años de su formación y con un catálogo no abultado en lo numérico, pero contundente en lo musical y creativo, el trío de Walter Roblero y los hermanos Rodrigo y Jorge Santis, está de regreso con “Distancia” (2026, Amuleto Discos), su primer LP en casi 10 años, nueva exhibición del perenne empuje exploratorio de una banda única en su especie, que no se queda en celebraciones nostálgicas tocando música del pasado, sino que festeja -y apuesta- con música original. “No somos muy buenos para quedarnos pegados en lo antiguo y siempre hemos tratado de ir avanzando y mutando, porque, un poco, nos aburre el pasado”, comenta Roblero en esta extensa, pero necesaria entrevista. Todos músicos inquietos, que tienen proyectos paralelos en sus currículos, por ejemplo, con Rodrigo Santis en Caravana, Jorge Santis en Monitogorila y Roblero en Las Mairinas, además de relaciones con numerosos músicos y un trabajo relevante en la gestión y producción de artistas nacionales en el sello Quemasucabeza, Congelador se encumbra como una banda que, pese a los cambios que ha tenido en su dirección musical a lo largo de estas tres décadas, mantiene su autenticidad y su propia manera de hacer las cosas, que tiene por único objetivo, llegar a audiencias que, aunque no masivas, sí comprometidas y leales con su invitación musical. “Que alguien nos diga que una canción es un viaje, paga todos los esfuerzos que realizamos”, dice Roblero. “Distancia” es el octavo título del grupo y es el sucesor de “Persona” de 2016. Su más llamativa novedad, es que la banda, caracterizada por ser un power trío más o menos heterodoxo de guitarra-bajo-batería-, se concentró, en parte, en las máquinas y los sonidos electrónicos, para generar un disco tan singular como atractivo, pero que no reniega de su pasado, sino que ensancha un legado siempre con originalidad en la manera de componer, de grabar y de construir su música. “No es una renuncia a la identidad”, se puede leer en el escrito promocional del álbum, “sino una traducción de la catarsis rockera del grupo hacia nuevas texturas electrónicas”. Otro elemento esencial de “Distancia” es la participación en cinco de sus siete pistas de vocalistas invitados, que no llegaron a grabar lo que el trío les pidió de manera mecánica, sino que fueron sus aportes personales los que terminaron de cuajar los temas para sus resultados finales. Así, Renatto Olivares de Hesse Kassel declama en ‘Blanco’, a.k.a Lore de Chicarica canta en ‘Discosta’, 'Suncosta' y ‘Soltanto’ y Laurela contribuye con la voz en ‘La Meridional’. “El aporte de ellos ayudó a completar la idea y las canciones surgieron gracias a sus presencias”, nos aclara Roblero. Conversamos de estos temas y mucho más con este último, además de ser un diálogo que se transformó en un viaje por la historia de la música, en el que aparecen nombres como Jon Hassell, Don Cherry, Flying Saucer Attack, Tangerine Dream, Caterina Barbieri, Coil y Damo Suzuki, fallecido vocalista de los alemanes Can, con quien en 2009, Congelador realizó una inolvidable performance en Santiago, que se transformó en un disco. “Nos dimos cuenta de que podíamos potenciar mucho más nuestras posibilidades como músicos, cuando tocamos con Suzuki, lo que para nosotros fue un momento demasiado importante”, indica el bajista. -Hola Walter, gracias por tu tiempo y por las ganas de conversar de la banda y de esta renovada etapa. Hablemos, por supuesto, de este nuevo álbum “Distancia”. ¿Qué nos puedes contar de su gestación, proceso de creación y de grabación? Sé que es una historia bastante extensa, que comenzó en pandemia… -Hasta 2017 estuvimos haciendo conciertos concentrados en nuestro disco anterior “Persona”, que era otro formato y en el que incluso tocábamos con otra integrante, la Estefanía Romero-Cors. Al año siguiente, decidimos volver al formato de trío y ahí empezó a gestarse la idea de cambiar de instrumentos y de hacer algo nuevo. Rodrigo -Santis- ya estaba algo aburrido de tocar guitarra y cantar y, entremedio, también se fue a vivir con su familia a México. Entonces, comenzamos con la idea de trabajar a distancia desde ese momento. Después vino la pandemia, lo que acrecentó el ánimo de compartirnos música entre los tres, a través de ideas, maquetas que, a veces, era una sección de teclado o una línea de bajo. Esas fueron los primeros demos que comenzamos a desarrollar para este disco, con temas que mutaron dramáticamente y que son irreconocibles en comparación con el resultado final. Incluso había cosas muy locas, por ejemplo, unos temas medios dub, con influencias jamaicanas, pero pasadas por el filtro nuestro. Fueron ideas que después desechamos, porque cuando la cosa se empieza a poner demasiado de un género, de alguna manera tratamos de afearlo o de que no se note. Cuando pasó la pandemia, comenzamos a juntarnos a ensayar y a depurar todas estas ideas que teníamos en los demos. Las agarramos, nos pusimos a tocar y a ensayar sobre eso. Fue en ese proceso que los temas se definieron mucho más. Para terminar el disco, se nos ocurrió invitar a estos artistas para que pusieran sus voces, pero eso fue la parte final, cuando ya habíamos entrado a grabar al estudio. Esto fue exactamente hace tres años, en febrero de 2023, que registramos los temas en Estudio Vinilo, donde trabajaban nuestros amigos Camilo Artigas y Martin Schlotfeld, que hicieron la grabación. Con ellos estuvimos unos tres días trabajando en ese estudio que es increíble y que construyó el baterista Lito Zerene, quien trajo unos ingenieros y arquitectos que habían hecho algunas salas de Abbey Road. Es un estudio maravilloso, muy amplio. Cuando entras a la recepción, tienen en exhibición los planos del proyecto de sonorización del lugar y los cuartos de grabación son muy grandes, donde cabe una banda completa tocando. A nosotros tres, con todos nuestros equipos, nos quedaba inmenso. Y eso era lo que queríamos, que el disco, a pesar de que tiene este sonido electrónico y que se puede pensar que está súper trabajado en post producción, mucho de él está registrado totalmente en vivo. Por ejemplo, el tema ‘La Meridional’ está grabado en una toma. Después hicimos, obviamente, algunas post producciones, como las trompetas, algunos sintes y las voces, pero el grueso de esa canción fue grabada en vivo de una vez. Así que fue una súper buena experiencia. Después nos demoramos tres años en hacer la post producción, porque somos mañosos y buenos para pelear -risas-, así que fue un proceso de mezcla bastante largo. Podría haber sido más corto, pero fue parte de nuestro proceso de maduración del disco, en una discusión que, a mi juicio, fue fundamental. -¿Qué quisieron expresar con el título “Distancia”? ¿Se trata de una distancia social, personal, emocional? ¿Qué nos podrías decir al respecto del título del álbum? No te pido una definición exacta, pero sí una aproximación… -Sí, es por varias cosas que coincidieron. El nombre nació inmediatamente cuando comenzamos a trabajar en los demos a distancia que te comentaba, mientras Rodrigo estaba en México. La carpeta en la que nos compartíamos los materiales, tenía ese nombre y después quedó archivado, un poco en el olvido. Más tarde, cuando retomamos la configuración del disco, lo teníamos listo y estábamos trabajando en las canciones con a.k.a Lore, Laurela y Renatto (Olivares), pasó que en el tema ‘Discosta’, que sacamos como adelanto, la Lorena trabajó un concepto medio playero, que habla de la costa. Para nosotros también era un tema medio disco, obviamente en los cánones de Congelador. Así que por eso le pusimos ‘Discosta’. Después, nos dimos cuenta, que es una palabra en italiano que, justamente, significa “distancia”. Esa coincidencia nos obligó a retomar aquel concepto. Otro elemento importante, es que somos súper fanáticos de Flying Saucer Attack, que tiene un disco hermoso que se llama “Distance” (1994, VHF Records). Todas aquellas cosas hicieron que tomáramos la decisión final de ponerle “Distancia” al álbum. -Esta nueva placa, no solo tiene la importancia de ser el primer disco de Congelador en una década, sino que también coincide con sus 30 años de historia. ¿Qué significa para ustedes celebrar tres décadas de trayectoria y hacerlo con “Distancia”, demostración de la pulsión creativa del conjunto, que no se queda en la nostalgia, sino que festeja con material nuevo? -Es cierto lo que dices. No somos muy buenos para quedarnos pegados en lo antiguo y siempre hemos tratado de ir avanzando y mutando, porque, un poco, nos aburre el pasado. No es que reneguemos de la obra, en ningún caso, pero se empieza a tener mayor lejanía con el material de nuestra primera etapa. No me siento muy cercano a esa estética ni de ese tipo de música que hacíamos al principio. Así que una de las motivaciones de que hayamos continuando en esto de hacer música, creo que se debe a que hay un permanente deseo de no dormirse en los laurales del pasado. Además, no tenemos muchas motivaciones para eso. Ni siquiera, como otros grupos, que siguen tocando sus cosas de antaño, porque ahí están sus grandes éxitos, pero nosotros nunca hemos tenido un súper hit que nos obligue a tocarlo en vivo o lo que sea. Hemos estado siempre ligados a la música y vemos el caso de amigas y amigos que les ha ido súper bien con algunos singles, que son como sus caballitos de batalla, lo que, a veces, en algunos artistas, se transforma en una especie de camisa de fuerza, algo ineludible, no solo porque se los exige su público, sino que también por la presión de poder superar eso. Cuántos casos hemos visto de artistas que, al lograr un hit radial, después empiezan como con una obsesión por estar en ese rollo, con menor o mayor éxito. A veces eso es dramático, porque música muy interesante, luego se va ajustando a las lógicas y exigencias del mercado, por esa idea de siempre estar pensando en un nuevo éxito. Estas son cuestiones que nunca nos han pasado a nosotros y, además, nuestra música no tiene ese propósito. Congelador va por otro lado, precisamente a contrapelo de cómo se escucha la música hoy, con tantas normas, tantas leyes, de cómo tiene que ser el single, cómo tiene que ser la canción, en qué minuto se debe entrar a cantar, etc. O sea, todas esas ideas de buscar una forma única de hacer las cosas, es algo que está muy lejos de nosotros y hacemos exactamente lo contrario. Creo que todo esto es muy estimulante para seguir con el grupo. Por ejemplo, ahora que sacamos el disco hace poco, mucha gente me ha dicho “qué buen tema es “La Meridional’” y esa canción dura 14 minutos. En un momento, yo erróneamente les dije a mis colegas de Congelador, que quizás podríamos haber sacado una versión single edit del tema, pero Rodrigo me dijo, “no, así está bien”. Y en realidad, la gente se banca los 14 minutos, con todas sus variaciones y pasajes y me dicen que es como un viaje. Entonces, logró su propósito. Que alguien nos diga que la canción es un viaje, paga todos los esfuerzos que realizamos para hacer el tema. -Hablemos ahora un poco del sonido de “Distancia”. Una de sus características es el uso de máquinas y, digamos, elementos sonoros ligados a la electrónica, que, sin dejar de lado de todo el sonido de power trío, entra obviamente en otras dimensiones sonoras. ¿Qué nos puedes comentar de este cambio o nueva búsqueda en la estética sonora y musical de Congelador? -Una gran variación es que los tres nos pusimos a tocar maquinitas, no solo Rodrigo, sino que Jorge y yo también. Jorge en todo momento utiliza baterías programables y el Pad SPD Roland, mientras que yo toco un sintetizador bien rudimentario, pero muy hermoso y que me encanta. Es un MiniNova de Novation, que es casi un juguete, pero tiene unos sonidos demasiado marcianos, que está pensado un poco para los géneros urbanos. Además, tocó trompeta, que fue una incorporación a nuestro sonido. Me la compré en pandemia y he estado tratando de aprender lo mejor posible, pero lejos de salirme las melodías que uno se supone debería sacar o un sonido hermoso, lo que más se me da es la improvisación libre. Y eso es lo que me gusta, me encanta Don Cherry o trompetistas con una aproximación más esotérica al instrumento como la de Jon Hassell. Algo de aquello hemos tratado de incorporar en nuestra música. A nosotros siempre nos ha gustado también el free jazz, influencia que está media camuflajeada por ahí entremedio. El acercamiento de Congelador a la música es intuitivo, no es de formación, como la de los grandes jazzistas. Entonces, todos esos elementos han cuajado, pero también nos gusta que la música sea desenfrenada y nos interesa apelar a ciertos cánones poperos. Prueba de ello es el tema ‘‘Soltanto’, que también grabamos con Lorena de Chicarica, que es una balda muy clásica de Congelador. Ya habíamos hecho canciones parecidas en el pasado, como un dream pop. Eso también está, esos paisajes electrónicos o medios indietrónicos. A mí nunca me interesó particularmente ese género, pero entiendo que se da en nosotros esta fusión entre lo indie y lo electrónico. Sin embargo, lo que estábamos escuchando en esa época era Tangerine Dream, que es uno de mis grupos favoritos. Por su parte, Rodrigo estaba súper pegado con Caterina Barbieri y bueno, también Coil y ese acercamiento desde un lado más oscuro y de arpegios galácticos. Todas esas músicas a nosotros nos interesan muchísimo y eso creo que se refleja en el disco, ese tipo de referencias. -Ya lo hablábamos algo, pero “Distancia” es un disco bastante variado. Por ejemplo, ‘La Meridional’ comienza como una canción de pop vocal, que evoluciona a terrenos del free-jazz con el sonido de un viento y a una electrónica densa, en un viaje sonoro de más de 14 minutos. Más que una canción es una pieza musical con un desarrollo bastante sorprendente. Sin embargo, ‘Suncosta’ o ‘Soltanto’ se adentran en territorios dream pop o ‘Pier Paolo’, es de frentón un interludio noise sin concesiones… ¿Qué te parece o piensas de esta apreciación con respecto a la diversidad que se puede encontrar en el disco? -Esos momentos noise y medios industriales que comentas, son unas pistas que teníamos grabadas y que las quisimos usar a modo de interludios. Son espacios cortitos, en los cuales se desencadena algo que también forma parte de la historia del grupo. Cuando partimos, nos gustaban mucho esos jams de ruido medios destructivos y todo ese rollo que aún nos sigue fascinando, pero nos cuesta ahora quedarnos en eso. A veces pensamos que, con el paso del tiempo, nuestra música se ha vuelto un poco más premeditada, a pesar de que seguimos intentando que haya segmentos para el libre albedrío, eso siempre está. Sin embargo, eso de quedarse horas de horas improvisando puro noise como lo hacíamos cuando éramos chicos, cada vez se da menos. Queríamos de todas formas soltar un poco unas especies de homenajes a aquellos momentos más radicales. Y sobre los otros temas que son más ensoñadores o dream, a nosotros nos gusta todo eso también. Para mí es difícil pensar a Congelador como un grupo de vanguardia, porque no hay una idea premeditada al respecto, sino que vamos descubriendo cosas porque es una consecuencia de que, como te decía, somos autodidactas. No veo que hagamos una música tan original, para señalar que estamos en la vanguardia de algo. Entonces por eso también matizamos con cosas de factura más clásica y que respetan el formato de canción. Lo que sí afloró en este disco, fue que las canciones no las hicimos nosotros en su totalidad, si no que con el aporte de las músicas y músicos invitados. Ellos hicieron emerger las canciones a partir de las composiciones que teníamos. Los temas no existían de antes. Aparecen cuando se produce la colaboración. De hecho, las letras fueron creadas por Laurela, Renatto y Lorena, salvo ‘Soltanto’ que es de Rodrigo, las demás son todas de nuestros artistas invitados. Había canciones que teníamos tan amasadas, que yo hubiese sido incapaz de hacer lo que concretaron nuestros amigos. O sea, el aporte de ellos ayudó a completar la idea y las canciones surgieron gracias a sus presencias. Las líneas vocales no las inventamos nosotros, sino que todas las hicieron ellos. Eso se nota también, por ejemplo, en lo que hizo Renatto, que es muy en el estilo de él, con esa especie de recitación cercana al spoken word. Y así con todos. Se nota mucho el carácter de las personas invitadas en el disco. “La única regla es que no hay regla” -Aunque ustedes, en su historia, han trabajado con otros músicos, por ejemplo, con la fallecida cantante argentina Rosario Bléfari, Gepe, Katafú de Familea Miranda o Estefanía Romero-Cors, en este álbum llama la atención los aportes de Renatto Olivares de Hesse Kassel, a.k.a Lore de Chicarica y Laurela que marcan su presencia en cinco de las siete pistas del álbum. Es decir, no son colaboraciones aisladas, sino que parte esencial del disco… Cuéntanos cómo se dieron estas colaboraciones y cuál es el sentido de trabajar con estas voces representativas de la nueva música nacional. -Nosotros siempre hemos estado relacionados con música nueva en diferentes niveles. Rodrigo sigue trabajando en la música y le ha tocado vincularse con muchos artistas nuevos y también por amistad. En el caso de Renatto, por ejemplo, Rodrigo y Carla (Arias), trabajan con Armónica con Hesse Kassel y ahí surgió el lazo. También trabajaron con Chicarica en el pasado y son músicos que nosotros admiramos. O sea, no solo a la Lorena (Pulgar), sino que también a los otros integrantes de la banda, que tienen proyectos que son súper interesantes. Por ejemplo, Felipe Zenteno tiene un proyecto que se llama malaqh, con un baterista -Francisco Sánchez- que hace electrónica con improvisación free-jazzera, que está súper bueno. Laurela también es amiga nuestra y está vinculada al sello Fisura. Así que, en realidad, ha sido muy natural relacionarnos con gente más joven que nosotros, porque seguimos interesados en las cosas que hacen. Son cercanías muy reales. Son personas que tienen gran impulso y entusiasmo, lo que provoca que no cueste nada trabajar con ellos. Las ideas fluyen. Es como si pusieras a personas que tú sabes que son artistas de verdad, que tienen esta pulsión creativa muy dentro. Los pones en un medio musical que no es el de ellos y les resulta una cuestión súper buena y novedosa. Le haces un desencaje y a partir de ese lugar que no es su medio propio, son capaces de hacer algo nuevo e interesante. Entonces, estas colaboraciones, claro, las buscamos porque queríamos terminar nuestra disco de una manera atractiva, porque si no creo que hubiese sido un trabajo más convencional. Pienso que, en esta idea de Rodrigo, de romper un poco los moldes que se había impuesto como un músico que canta y toca la guitarra, ha configurado un espíritu del que creo van a seguir saliendo cosas bien diferentes. -Sin duda, por un lado, hay un quiebre, una evolución o una diferencia entre el Congelador de este disco y el de los anteriores, pero también, obviamente, hay una continuidad estética. ¿Cómo ven que “Distancia” dialoga con otros álbumes de la banda, quizás los más cercanos temporalmente? ¿Cómo creen que se inserta dentro del canon musical de Congelador? -Desde el año 2008 que sacamos nuestro disco “Abrigo”, que está presente un nuevo espíritu. Nos dijimos que no podíamos seguir siendo la banda convencional que éramos antes y que teníamos que buscar cosas nuevas. Nos dimos cuenta de que podíamos potenciar mucho más nuestras posibilidades como músicos, cuando tocamos con Damo Suzuki -fallecido cantante japonés y vocalista de los discos más importantes de la banda alemana Can-, que para nosotros fue un momento demasiado importante. Cuando vino Suzuki en 2009, hicimos un show totalmente improvisado. Él llegó y le dijimos ‘vamos a la sala de ensayo e improvisemos un rato’ y nos respondió ‘no, no, no, nada de ensayo, ustedes salen al escenario conmigo y yo canto y ustedes tocan. Aquí la única regla es que no hay regla’. Tal cual. Eso fue absolutamente temerario para nosotros. Así que “nos tiramos a la piscina” y pudimos generar un momento maravilloso en ese show. Terminamos con todo el público en el escenario y todos los presentes querían participar, ser parte de la experiencia colectiva. Me acuerdo haberle pasado mi bajo a una persona y Suzuki siguió cantando. Fue una experiencia impresionante. Ahí nos percatamos que nosotros éramos capaces de hacer eso y él fue quien nos puso en esa situación. Dijimos, ‘este es el camino, o sea no podemos seguir siendo la banda que fuimos hasta el año 2003’. Desde ese momento, hemos seguido, de diferentes formas, tratando de mantener ese espíritu. -¿Cómo se vio reflejado aquello en los siguientes pasos de la banda? -Se nos ocurrió la idea de hacer el disco “Cajón” (2013, Quemasucabeza), que fue un experimento relacionado con la improvisación. Nos fuimos todo un fin de semana a un estudio al Cajón del Maipo, que había armado Jorge González, en el que tenía un ascensor como los que hay en Valparaíso para poder subir los instrumentos y los equipos hasta la sala. Además, tiene un ventanal con una vista maravillosa del cajón desde donde estábamos tocando. Estuvimos todo el fin de semana improvisando y de eso, sacamos las ideas que después, con la edición, se convirtieron en todos los temas de “Cajón”. Eso también tiene que ver con ese espíritu que te comentaba de hacer música de formas diversas. Creo que, más menos, de fines de la primera década de los 2000 en adelante, empieza otra etapa del grupo, en la cual ha habido cierta continuidad de ideas. Luego hicimos “Persona” que, si bien me gusta mucho, pienso que es un disco que más bien está buscando algo, en el que no hay todavía una concreción. En esa época estábamos en una exploración de lo que queríamos hacer realmente, porque volvimos a trabajar en el formato de canción, en la que todos compartimos ideas y las trabajamos juntos. Sin embargo, es un disco en el que hay una búsqueda. Entonces sí, tiene que ver también con esta continuidad que te comento. -Este disco fue lanzado por el nuevo sello Amuleto. Cuéntanos de esta etiqueta, ¿cómo nace y cuáles son sus objetivos y dirección editorial? -Lo que pasa es que nuestro sello de siempre Quemasucabeza, mutó hacia otra idea. Ya no es un sello discográfico, sino que más bien una plataforma de difusión de contenidos musicales. Entonces no queríamos trabajar con ese nombre y Rodrigo inventó esta etiqueta exclusivamente para editar música y lo bautizó Amuleto. Ta como cuando creamos Quemasucabeza para publicar los discos de Congelador en 1998, ahora este nuevo sello es un fenómeno parecido. Por lo pronto, es para editar la música de Congelador, pero no sé si más adelante se concrete el fichaje de otros artistas. A nosotros nos causó gracias la idea de crear algo nuevo para lanzar música, ya que el ejercicio de empezar de cero, es súper estimulante. -Finalmente, ¿cuáles son los planes de presentación del “Distancia”? ¿Harán un lanzamiento en vivo oficial? ¿Piensan mostrarlo en otras ciudades aparte de Santiago o algún plan de salir al extranjero, tal vez? ¿También si lo van a editar en algún formato físico? -Están todas esas ideas. Congelador cumple 30 años en marzo y no sé si en ese mes ya vamos a estar tocando en vivo, porque estamos todos en temporadas vacacionales, descansando un poco, así que en marzo vamos a retomar los ensayos. Pero sí, la idea es tocar varias veces para celebrar nuestras tres décadas y preparar algunos shows especiales, mostrando material de ahora y también revisitando cosas del pasado. Queremos realizar un par de shows que sean de larga duración, para hacer un recorrido un poco más amplio por nuestro repertorio. Los pocos conciertos que pudimos hacer hasta 2024 estaban súper buenos, con varios invitados y colaboradores que hacían que el espectáculo creciera. Hicimos un último recital en Matucana 100 en agosto de 2024, que fue súper bueno y que sorprendió a la audiencia. Creo que brindar buenos momentos a través de unos shows energéticos, con visuales y un trabajo de iluminación de calidad, es lo que vamos a potenciar para presentar “Distancia” y festejar nuestros 30 años de historia. Héctor Aravena A. Tags #Congelador #Distancia #Walter Roblero #Jorge Santis #Rodrigo Santis #Amuleto Discos Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Vanguardia Entrevistas Vapors of Morphine: honrando a quienes ya no están Jueves, 30 de Abril de 2026 Vanguardia Noticias ''Wave Weave - Sono Obi'': Alva Noto editará EP con la música que creó para una exposición textil japonesa Miércoles, 29 de Abril de 2026 Vanguardia Discos Kevin Drumm Miércoles, 29 de Abril de 2026 Vanguardia Noticias David Byrne lanza colaboración con Natalia Lafourcade Martes, 28 de Abril de 2026 Vanguardia Noticias Roger Eno prepara EP ''Without Wind / Without Air: Rarities'' Martes, 28 de Abril de 2026 Vanguardia Discos Nine Inch Noize Martes, 28 de Abril de 2026 Vanguardia Noticias Tricky revela detalles de su primer disco en seis años Lunes, 27 de Abril de 2026 Vanguardia Shows Asia Menor y Columpios Al Suelo: Cerrando una etapa Domingo, 26 de Abril de 2026