Isabel Parra: El pensamiento íntimo Entrevista con la cantautora tras un activo y aclamado 2025 Lunes, 23 de Marzo de 2026 Publicado originalmente en revista Rockaxis #272, febrero de 2026. Es un mediodía de enero y el clima no perdona, haciendo valer de forma inapelable su condición de verano. Pocos se salvan del calor inclemente. En su departamento, Isabel Parra acusa la temperatura, añadiendo que estas épocas del año le provocan alergia. «En la garganta, en la nariz. Sobre todo, los ojos». Si miramos a la familia Parra como un gran árbol, probablemente estaremos de acuerdo en que Isabel proviene de una de sus ramas primarias: el de Violeta. Preservar su legado, un universo bello y desconcertante, fascinante y brutal, se ha transformado en una labor exhaustiva y de responsabilidad, con la artista portando la llama de su trabajo y enorme influencia, con iniciativas concretas: la Casa de Violeta Parra con una actividad incesante, además del reciente lanzamiento de un libro. La cantautora finalizó el 2025 con actividades y reconocimientos. Quizás, uno de sus hitos más importantes fue la recuperación y reedición de material lanzado durante 1966 y 1972, momento en que Isabel Parra se convirtió en referente de la Nueva Canción Chilena. Es decir, desde un debut homónimo cargado con composiciones tradicionales hasta el pionero álbum que reunió a Isabel Parra con los jóvenes próceres de la Nueva Trova Cubana: Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola. Seis discos –entre ellos, “Cantando por Amor” y “De Aquí y de Allá”– forman la antología presentada por Colección Amerindia, con gran éxito en la reciente edición de Feria Pulsar. «Hice una colección de repente al volver del exilio hace muchos años atrás. Pero fue una colección que tomó diferentes discos. Entonces había un desorden ahí y efectivamente los discos originales, porque ya no había discos cuando nosotros volvimos. Se habían acabado los vinilos y se había inventado el CD. Entonces en el CD hay una especie de charquicán musical de diferentes discos. Por lo tanto, aquí se ordenó», comenta, contenta, sobre este proyecto, disponible ya en vinilo. ¿En qué consistió esta recuperación? Se ordenó la vida musical mía en el sentido de que está desde el primer disco hasta el año 72. No están los discos anteriores porque yo grababa con mi mamá, pero esa era otra película porque hacíamos dúo o yo cantaba solita las primeras canciones que ella componía. Entonces aquí estoy yo sola empezando mi carrera musical desde el año 65, más o menos. El mismo año que nosotros creamos La Peña con mis hermanos y que comenzaron estas grabaciones con mis primeros intentos de hacer yo una canción. ¿De qué manera se fue dando este proceso de recuperación y orden de ese material? Ya debió hacer algo parecido en algún momento con el trabajo de Violeta. A mí me ha tocado hacer un trabajo de recuperación en ese sentido por la experiencia de los discos de Violeta Parra, que se los apoderó y se los quedó la Odeón. Entonces esa historia es una que se ha repetido a través del tiempo y deja muy mal a los artistas, porque mi madre grabó 10 discos con Odeón y todos esos discos son de ellos, según los contratos que hacían. Imagínate, una producción barata de guitarra y una voz, no les costaba nada, pero en ese tiempo a nadie se le pasaba por la mente ser productor y ser propietario de su música. Lamentablemente es algo usual que artistas con una larga trayectoria no sean dueños plenos de sus grabaciones. Ya sea por temas contractuales o por la pérdida de ese material, la recuperación se torna en un proceso desgastante también. Los sellos imponían todo, eran dueños de todo y además pagaban una miserable regalía que no era ni regalía, era más bien una ofensa lo que se recibía. Nosotros empezamos a grabar antes de la Discoteca del Cantar Popular (Dicap), mucho antes de Odeón, ayudando a mi mamá en la RCA Victor. Estamos aquí en manos de un productor chileno que era Camilo Fernández al que nosotros le grabábamos, que era amigo nuestro. También había una historia económica medio adversa, porque él vendió muchos discos nuestros, fue muy exitosa la pasada con Camilo, sobre todo los discos de La Peña, el disco mío, los discos solos de Ángel. Pero también después vino el exilio y ese montón de discos que hicimos con Camilo eran de él. También había esa situación de que nosotros no éramos dueños. El período del exilio también jugó un rol en esto. Seguramente se perdieron masters, la música de su familia era prácticamente prohibida… Cuando volví del exilio me puse en contacto con Camilo para que nos entregara esos masters. Los tuvimos que recuperar legalmente porque simplemente los productores se quedan con la música ajena. De hecho, está el caso de un señor que compró todo un catálogo después del Golpe Militar con toda la música chilena y él ha sido propietario de esa música. Entonces eso habla de la indefensión de los artistas, que no solamente eso nos ha ocurrido a nosotros, sino que le ha ocurrido a todo el mundo, salvo a las grandes estrellas que han podido financiar sus discos, hacer sus productoras y grabar su música que es lo que deberíamos hacer todos nosotros. Se han ido rearmando los catálogos con discos, algunos discos nuevos. Por ejemplo, yo recuperé discos nuevos de la Peña de los Parra al volver del exilio, ya que había personas a las que nosotros les habíamos mandado guardar discos del dúo y que los habían conservado. ¿Cómo recuerda la época en que grabó esos discos? Un período donde murió Violeta, pero también estaba La Peña, que hizo con su hermano Ángel, conoció y grabó con Víctor Jara y Silvio Rodríguez. Años de transformaciones pues también se gestaba un proceso político y social en casi todo el mundo. Mi mamá contaba que tocaba la guitarra desde muy chiquitita. Entonces, cuando tú vas creciendo con una madre como Violeta Parra, la música es como natural. Ella me decía, «ven a cantar, ¿quieres cantar conmigo?», en un disco que estaba haciendo, iba yo y la acompañaba. Ahora, el camino de hacer ese acompañamiento a la Violeta a ser una cantante independiente, hay un trecho largo y hay un aprendizaje muy largo. Y hay, no sé cómo decirlo para no ser inmodesta, pero hay un talento ahí que viene saliendo a pesar mío desde que yo soy muy chiquitita. Se hace sin tener mayor conciencia y sin saber tampoco que en definitiva este va a ser tu trabajo, que vas a ser una artista profesional. Entonces, me hice cargo muy joven de la vida artística de mi mamá, de su obra, y empezar a hacer mi trabajo y empezar a pensar también en que tendría que hacer cantos porque ya no tenía a mi mamá. Entonces, la pregunta es: ¿qué es lo que quiero cantar? ¿Por qué quiero cantar esto y no esto u otro? ¿Qué me gustaría a mí? Las configuraciones esenciales de Violeta Desde su partida, en febrero de 1967, el legado artístico de Violeta ha recaído principalmente en las manos de Isabel. Los incendios que afectaron el Museo Violeta Parra finalizaron amargamente con un proyecto acariciado por mucho tiempo y que durante años sólo recibió portazos. «Hacer un proyecto en Chile para la Violeta Parra ha sido una pesadilla. Nosotros estábamos en el exilio y románticamente pensábamos “cuando volvamos a Chile vamos a hacer un museo de Violeta Parra”, siempre pensando en el lado bueno de la vida», recuerda en la conversación. El Museo no volvió a abrir. Como el inmueble, la iniciativa fue consumida por el fuego, Isabel lo dejó claro prácticamente luego de ocurrido el siniestro. Posteriores desencuentros con gente ligada al museo terminaron por dar un portazo a cualquier posibilidad de reapertura. Sin embargo, la enorme obra de Violeta Parra precisaba de un lugar en que fuera apreciada, visitada y tributada. Desde el 2023 ese lugar se llama Casa Violeta Parra: Virtud de los Elementos. Ubicado dentro del Campus Oriente de la Universidad Católica, parece cumplir las expectativas de su hija: «por primera vez en Chile se construye un lugar bello para la Violeta Parra. Ya se acabó la historia de las caras largas, de los malos tratos, de no tener un lugar donde sentirte bien, después de haber aportado toda esta obra a Chile». Actualmente, la Casa Violeta Parra alberga la exposición Paz y Justicia, en medio de una treintena de obras de la creadora de ‘Gracias a la Vida’ (pinturas, piezas de papel maché y arpilleras). A lo largo de la temporada se prevé otra muestra, «porque la obra de la Violeta Paz es enorme, así que tenemos varios proyectos». El recinto dedicado a Violeta no es el único lazo de su obra con la casa de estudios. En enero recién pasado se hizo el lanzamiento oficial de Recuerdos de Violeta Parra, un libro que agrupa escritos dejados por la creadora en un cuaderno que estaba en poder de Isabel, hojas que recorrieron muchos países, a veces bajo la clandestinidad, y que finalmente fueron publicados bajo Ediciones UC. «Este cuaderno también dio la vuelta al mundo en diferentes manos en diferentes personas amorosas que lo guardaron, que lo cuidaron. El cuaderno original anduvo guardado de mano en mano, de país en país, ni siquiera conozco el itinerario. De repente en Estados Unidos una persona que nosotros conocíamos nos entregó el cuaderno a mi hermano y a mí», recuerda. ¿Qué nos puede contar del camino que terminó en la publicación de Recuerdos de Violeta Parra? Mi mamá quería que yo fuera su secretaria, que le contestara todas las cartas, por ejemplo. No teníamos ni máquina de escribir y tenía que hacer mi vida también y mis cosas. Entonces ocurre esta tragedia que nos mató a todos. Y ella era una persona muy dispersa y muy desordenada, si tú quieres. Tenía la pintura acá, estaba bordando, estaba haciendo muchas cosas al mismo tiempo. No solamente quedó todo desordenado, sino que después vino el Golpe de Estado. Perdí mi casa, perdí todo lo poco que tenía y tuve que recurrir a la embajada para que no me mataran. Este 2026 se avizoran más actividades para Isabel Parra. Semanas atrás se volvió a realizar el espectáculo Canto Para Una Semilla, la obra de Luis Advis sobre textos de Violeta Parra. En octubre ya están agendadas dos presentaciones, en la Gran Sala Sinfónica Nacional, con la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile. Ahí, Isabel oficiará de relatora, tal como lo hizo en diversos conciertos del 2025. Tiene una larga carrera dedicándose a su pasión. No mucha gente puede decir lo mismo. Claro, exactamente. No mucha gente lo puede hacer y, además, hay que tener una fórmula que uno no la tiene. Eso se va dando con la vida misma. Por ejemplo, yo tenía muy claro que si cantaba no lo iba a hacer nunca como mi mamá. Eso no se me pasaba por la mente. Sabía que tenía que ser distinta, y ser distinta era ser yo. Las copias son fatales. Ya estuvo Víctor Jara, Ángel Parra, la Violeta, la Mercedes (Sosa), Los Chalchaleros, los tangueros, los boleristas. Tiene que surgir un canto y una voz distinta. Y eso es muy difícil. La originalidad es lo más difícil. Jean Parraguez Tags #Isabel Parra #2026 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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