Troubadores: ''No es una rutina, es compartir un momento único'' Nano Stern y Tata Barahona se unen en nueva gira Lunes, 13 de Abril de 2026 En un momento donde la inmediatez domina gran parte de la música en vivo, hay propuestas que apuestan por lo contrario: detenerse, escuchar y conectar. Bajo esa premisa nace “Troubadores”, la gira que reúne a Nano Stern y Tata Barahona, dos nombres fundamentales de la canción de autor en Chile, quienes desde abril recorrerán distintas ciudades del país con un formato íntimo y profundamente musical. El proyecto no solo cruza sus repertorios, sino también sus mundos creativos, incorporando instrumentos poco habituales y una dinámica en vivo donde la improvisación y el diálogo toman un rol central. Más que un concierto tradicional, “Troubadores” se plantea como una experiencia que rescata el espíritu del trovador: narrar, observar y compartir desde lo humano. En conversación con Rockaxis, ambos artistas profundizan en el origen de esta gira, su vínculo creativo y lo que buscan transmitir en cada presentación. - ¿Qué es lo que define hoy a un trovador en Chile? - TB: Sí, mira, con Nano somos trovadores, estamos convencidos de eso. Un trovador es un personaje histórico, milenario, que es un cronista de su tiempo. Yo creo que con nuestra música seguimos cumpliendo ese rol en la actualidad. Nuestras canciones son eso: historias, crónicas de lo que vivimos y también de lo que observamos en nuestro entorno. - ¿En qué momento esto dejó de ser una colaboración y dijeron: hagamos una gira juntos? - NS: Mira, nosotros veníamos tanteándonos, conociéndonos, escuchando la música del otro desde hace mucho tiempo. Nos habíamos cruzado como colegas y siempre con muy buena energía. El año pasado, en agosto, recibimos una invitación para hacer un concierto en conjunto en el Aula Magna del Manuel de Salas. Hubo un momento muy claro para mí: al final de ese concierto salimos del teatro tocando música con unas flautas. Normalmente, uno deja de tocar cuando sale de la sala, pero nosotros seguimos en la onda, después en la escalera, luego en el camarín, con la puerta cerrada, y continuamos tocando hasta que naturalmente terminó. Fue un momento muy lindo, porque sentimos que esto quería seguir, que no podía quedarse solo en un concierto. La música misma nos dijo que había que continuar. Además, las entradas se agotaron muy rápido y mucha gente nos escribió desde distintos lugares preguntando cuándo iríamos. Así nació esta gira, que tiene ocho fechas y probablemente se pueda extender más adelante. - ¿Qué han descubierto del otro en este proceso que no habían visto antes como público o colega? - TB: Descubrí que Nano es un gran bebedor de café, tiene una máquina increíble. Pero más allá de eso, lo más bonito es el encuentro cotidiano. La admiración por el oficio ya estaba, pero conocerse en lo personal, compartir en la casa, con la familia, la comida, todo eso es muy valioso. - NS: Ese vínculo humano hace que en el escenario también haya una intimidad distinta, algo que trasciende lo laboral. Uno pasa de ser colega a también ser amigo. Y ahora que recién empieza la gira, será interesante ver cómo evoluciona esa relación y cómo eso se refleja en el escenario. Seguramente el primer concierto será distinto al último. - ¿Hay algo del otro que los saque de su zona de confort? - TB: En este tiempo que hemos compartido, no. Al contrario, tenemos muchos espacios en común, de comodidad y afinidad. - NS: Yo siento mucha admiración por el Tata como artista, como artesano y como persona. Puede haber diferencias en la forma de hacer las cosas, pero las tomo como aprendizaje. Más que sacarme de la zona de confort, siento que amplío esa zona al aprender de otra manera de entender este oficio. - TB: Es una admiración mutua, con mucho cariño. - ¿Cómo conviven la intuición y la decisión al momento de armar este tipo de show? - TB: La intuición fue clave al inicio, para encontrar un repertorio común y un hilo conductor. Hay una mirada compartida sobre la música antigua, los instrumentos y la multi instrumentalidad. - NS: Existe un equilibrio entre decisión e intuición, pero predomina la intuición. Al ser un formato reducido, con los dos solos en escena, hay mucho espacio para la improvisación. Tenemos una parte del concierto más definida, donde incluimos canciones propias y versiones distintas, pero también hay espacio para piezas de la tradición. Luego hay otra parte más abierta, donde el concierto se transforma en un diálogo, casi un "duelo", en el que van surgiendo canciones espontáneamente, según lo que propone el otro o incluso el público. La idea es que cada presentación sea distinta, que no sea una rutina, sino un momento único para todos. - ¿Qué les abrió el mundo de los instrumentos poco habituales en este proyecto? - TB: En lo personal, llevo más de 30 años tocando música y teatro medieval con el grupo Calenda Maia. En ese tiempo, incluso fui a tocar al colegio donde Nano estudiaba cuando era niño, y de alguna manera eso también lo influenció a explorar distintos instrumentos, incluidos algunos medievales. Entonces, estos instrumentos son parte de nuestra identidad. Gran parte de mi desarrollo escénico viene de esa experiencia, y se integran naturalmente con mi música y con la de Nano, que tiene un espíritu muy similar. Además, sentimos que también hay un rol educativo en esto, en mostrar otras sonoridades y abrir el oído a nuevas experiencias. - NS: Es interesante cómo instrumentos tan antiguos pueden volverse algo completamente nuevo cuando se utilizan en composiciones actuales. No es solo revisitar lo histórico, sino generar algo contemporáneo con esos sonidos. - ¿Cómo logran que convivan lo medieval y lo latinoamericano dentro del show? NS: No son tan distintos, yo diría. La verdad es que discrepo ahí, porque entre un guitarrón chileno, una vihuela, un rabel de Chiloé, una viola o una vielle medieval, en el fondo es el mismo mundo. Hay que pensar que la mayoría de los instrumentos, exceptuando los de origen indígena, tienen su raíz en instrumentos que cruzaron el océano a partir del año 1500 aproximadamente, y que vienen directamente de ese mundo. Y no solamente los instrumentos, también la música. El folclore latinoamericano tiene una conexión muy fuerte con la música medieval. Una cosa que lo deja muy claro es que la poesía de muchas canciones tradicionales latinoamericanas proviene del romancero oral español que se desarrolló durante la Edad Media. Entonces, al menos desde mi punto de vista, es un mismo universo. Separarlo es más bien un ejercicio de categorización, pero cuando uno se mete realmente en la música, es muy fácil transitar de una a otra sin sentir que se está cruzando una barrera. - TB: Ha sido una explicación muy clara, no tengo nada que agregar. - ¿Dónde aparece el riesgo en este formato? - TB: Para mí, la palabra riesgo no es algo que use habitualmente. No lo veo desde ese lugar. - NS: Yo sí lo siento más como un vértigo positivo. Hay una parte importante del concierto que no está planificada, entonces no sabemos exactamente qué va a pasar. Es una apuesta que se sostiene en la confianza en nuestro oficio, en la capacidad de sostener un escenario con pocos elementos, solo con la música y la conexión entre nosotros. - TB: También hay pequeños riesgos, como no recordar completamente una letra en medio de esa improvisación, pero son cosas que le dan un carácter especial al momento. - ¿Sienten que este formato abre un espacio distinto dentro de la escena actual? - NS: No sé si lo definiría como necesario, porque cada artista debe hacer lo que quiere. Pero sin duda es una propuesta diferente a lo que está ocurriendo en la escena musical chilena actualmente. Tiene una identidad muy particular que depende de quiénes somos nosotros y de cómo entendemos la música. - TB: Es una combinación muy específica de elementos y sensibilidades que no es fácil de replicar. No sé si es necesario, pero sí es una experiencia muy especial. - Después de esta gira, ¿proyectan seguir trabajando juntos en nuevos formatos o proyectos? - TB: Nos lo han preguntado bastante. - NS: Es algo que está en evaluación, pero preferimos ir paso a paso. - Si esta gira terminara con una canción, ¿qué emoción principal le pondrían? - TB: Alegría. Es la sensación que tengo ahora después de haber ensayado. Me quedé con esa sensación, incluso silbando la última melodía. Alegría, gozo, eso lo resume. - NS: Yo diría fraternidad. Matias Arteaga S. Tags #Nano Stern #Tata Barahona #Troubadores Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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