La Noche del Demonio: Una franquicia atrapada en sus propios fantasmas La sexta entrega busca renovar una fórmula que parece agotada Viernes, 21 de Agosto de 2026 El cine de terror atraviesa un momento curioso. Nunca había tenido tantas herramientas para inquietarnos: presupuestos más altos, efectos visuales cada vez más sofisticados, diseños sonoros capaces de hacernos saltar del asiento y una cantidad prácticamente infinita de historias, criaturas y universos sobrenaturales por explorar. Sin embargo, mientras más recursos parecen llegar a las producciones, más difícil resulta encontrar películas que realmente consigan algo tan básico como provocar miedo. El problema no es la falta de monstruos. Tampoco la falta de sangre, demonios, posesiones o dimensiones desconocidas. El problema parece estar en que muchas películas han olvidado qué era lo que hacía funcionar al terror en primer lugar. "La Noche del Demonio" nació en 2010 como una propuesta que, sin necesidad de grandes excesos, consiguió construir una identidad propia. James Wan y Leigh Whannell entendieron que el miedo podía esconderse en una habitación oscura, detrás de una puerta o en un rostro que aparecía apenas unos segundos en pantalla. La saga construyó su propio universo alrededor de El Más Allá, de los viajes astrales y de entidades que lograban instalar una sensación de peligro incluso cuando no estaban frente a nuestros ojos. Dieciséis años y varias películas después, la fórmula parece haber comenzado a perder su efecto. "La Noche del Demonio: Están Entre Nosotros", sexta entrega de la franquicia, intenta ampliar nuevamente este universo con una nueva protagonista. Gemma, interpretada por Amelia Eve, es una madre que intenta criar a su hija mientras arrastra los traumas de una infancia marcada por la muerte de su madre. Poco a poco descubre que su relación con El Más Allá no es casual y que posee una habilidad capaz de abrir una puerta mucho más peligrosa entre ambos mundos. Sobre el papel, la idea no es mala. De hecho, modificar las reglas del universo de la saga y permitir que Gemma pueda viajar entre ambos planos -e incluso traer entidades de regreso- parecía una oportunidad interesante para renovar una historia que ya necesitaba encontrar nuevos caminos. El problema es que la película tiene ideas, pero no siempre sabe qué hacer con ellas. Hay momentos entretenidos, la obra nunca llega a ser aburrida y cuenta con algunas secuencias visualmente interesantes, especialmente cuando utiliza espacios cotidianos para intentar generar incomodidad. También hay situaciones relacionadas con el trabajo de Gemma como odontóloga que resultan bastante desagradables, aunque en este caso el efecto termina acercándose más al rechazo que al miedo. Y ahí aparece uno de los principales problemas: si uno entra a la sala esperando asustarse, probablemente salga bastante decepcionado. Personalmente, me reí mucho más de lo que sentí miedo. Y no porque la película sea una comedia intencional, sino porque algunas situaciones, explicaciones y apariciones terminan siendo tan extrañas o exageradas que cuesta tomarlas con la seriedad que la historia parece exigir. El terror necesita que el espectador crea, aunque sea por un instante, que aquello que está viendo puede ocurrir. Cuando esa conexión se rompe, el miedo desaparece y lo que queda puede transformarse involuntariamente en algo cómico. Tampoco ayuda un guion que, a medida que avanza la historia, parece inventar nuevas reglas cuando las necesita. Los viajes astrales, las conexiones entre los personajes y las capacidades para moverse entre ambos mundos comienzan a funcionar según las necesidades del momento. Más de una explicación parece sacada de la nada simplemente para llevar la historia hacia donde el guion necesita llegar. Eso es particularmente frustrante porque el terror funciona mucho mejor cuando no necesita explicarlo todo. Los primeros títulos de la saga lograban construir misterio sin detenerse constantemente a entregar instrucciones sobre cómo funcionaba su universo. Aquí ocurre lo contrario: mientras más intenta explicar El Más Allá, menos misterioso resulta. Y mientras más conocemos sus reglas, menos peligroso parece. Dentro de todo, el elenco consigue sostener buena parte de la película. Amelia Eve realiza un trabajo convincente como Gemma y logra transmitir tanto la vulnerabilidad de un personaje marcado por su pasado como la fuerza de una madre dispuesta a proteger a su hija. También destaca Island Austin, quien consigue construir una relación creíble y cercana con la protagonista. Por supuesto, el regreso de Lin Shaye como Elise Rainier es siempre bienvenido, aunque su presencia también genera una sensación inevitable: la saga sigue recurriendo a uno de sus personajes más queridos para recordarnos lo que alguna vez fue. Porque ese es, quizás, el mayor problema de "La Noche del Demonio: Están Entre Nosotros": constantemente nos recuerda que pertenece a una franquicia reconocible, pero pocas veces consigue recuperar aquello que hizo especial a esa franquicia. No se trata de que la película sea un desastre absoluto. Tiene momentos rescatables, buenas actuaciones y algunas secuencias que demuestran que todavía existen ideas interesantes dentro de este universo. Pero esas buenas decisiones aparecen rodeadas de un relato poco consistente, excesivamente explicado y que nunca consigue construir una verdadera atmósfera de terror. La película puede generar intriga, puede entretener y hasta ofrecer alguna escena visualmente atractiva, pero asustar parece ser una misión que quedó abandonada en algún lugar de El Más Allá. Y tal vez aquí volvemos a un problema que el cine de terror parece enfrentar cada vez con mayor frecuencia: mientras más dinero se invierte, más grande debe ser todo. Más efectos, más criaturas, más explicaciones y amenazas cada vez mayores. Pero el miedo no necesariamente necesita ser grande. A veces basta con una puerta entreabierta, una sombra al final de un pasillo o la sensación de que algo está observando desde un rincón de la habitación. "La Noche del Demonio" alguna vez entendió eso. Esta nueva entrega, en cambio, parece convencida de que necesita hacer mucho más para recuperar nuestra atención. Y en ese intento termina perdiendo algo esencial: la capacidad de hacernos sentir que, cuando se apaguen las luces, quizás no estaremos realmente solos. Matias Arteaga S. Tags #La Noche del Demonio Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Noticias Sigue en pie la visita de ZZ Top a Chile Viernes, 21 de Agosto de 2026 Rock Articulos La Noche del Demonio: Una franquicia atrapada en sus propios fantasmas Viernes, 21 de Agosto de 2026 Rock Noticias Concurso: Gustavo Santaolalla se presenta en el Teatro Municipal de Santiago Viernes, 21 de Agosto de 2026 Rock Noticias Fandemonium: Lanzan minidocumental dedicado a Rush Viernes, 21 de Agosto de 2026 Rock Noticias El Tri anuncia su debut en Chile Viernes, 21 de Agosto de 2026 Rock Noticias Ángelo Pierattini y Estoy Bien reversionan clásico de Weichafe Viernes, 21 de Agosto de 2026 Rock Noticias Concurso cerrado: Loquero vuelve a Chile Viernes, 21 de Agosto de 2026 Rock Entrevistas Ángel Parra Trío: En modo clásico Jueves, 20 de Agosto de 2026