Eterna Inocencia: ''Chile entiende nuestras canciones con una claridad alucinante'' Los trasandinos preparan su set en Rockout 2026 Viernes, 24 de Abril de 2026 Treinta años no pasan desapercibidos cuando una banda logra sostener no solo su música, sino también sus convicciones. Eterna Inocencia ha construido una historia marcada por la autogestión, la independencia y una forma de entender el hardcore punk que va mucho más allá del escenario: como una herramienta de expresión, de resistencia y también de comunidad. Desde Quilmes, Argentina, el grupo se transformó en una referencia fundamental dentro de la escena latinoamericana, acompañando a generaciones enteras con canciones que conectan desde la sensibilidad, la crítica social y la honestidad. Ahora, a días de su regreso a Chile para ser parte de Rockout Festival 2026 —donde compartirán cartel con nombres históricos como Bad Religion y Evaristo— además de su paso por Concepción, conversamos de manera online con su vocalista, Guille Mármol, sobre el presente de la banda, sus 30 años de historia y la relación especial que mantienen con el público chileno. - Han pasado 30 años desde el inicio de Eterna Inocencia y muchas bandas cambian radicalmente su discurso con el tiempo, pero ustedes parecen haber profundizado aún más sus convicciones. ¿Qué sienten que sigue intacto desde 1995 y qué cosas inevitablemente tuvieron que transformarse? - Creo que la constancia nos llevó al presente donde estamos ahora. Letras que, por supuesto, tratan de interpelar la realidad del pasado y del presente, pero que también intentan no solamente hacer una descripción de esa realidad, sino aportar en pos de un cambio. Lo que aprendimos en el hardcore y en el punk fue que las cosas las podemos hacer nosotros, sin depender de los demás, pero también las podemos hacer con los otros; no de manera individual, sino de forma colectiva. Eso podía construirse en pos de pensar una sociedad libre de prejuicios, sin fascismo, sin racismo, sin sexismo. Pensar una sociedad heterogénea que pueda convivir en la diversidad, que pueda apoyarse en el otro y no pensar en la eliminación del oponente. Mirá todo lo que nos dio el hardcore y el punk. Hoy en día, en Argentina, y me atrevería a decir que también está ocurriendo del otro lado de la cordillera, está muy fuerte, sobre todo en la juventud, pensar otra sociedad más ligada a valores de carácter conservador. Porque por alguna razón hay en Argentina y en Chile gobiernos que se alinean directamente con el tradicionalismo más rancio. Entonces están dadas las condiciones para tener un mensaje súper vigente, para poder conversar con los demás y decirles, como dicen el hardcore y el punk levantando la mano: las cosas no siempre fueron así, también se pueden hacer de otra manera. Hoy está siendo no solamente una responsabilidad poder volver a las fuentes, sino además un placer. Poder explicar lo que uno vino haciendo hace tres décadas y continúa haciendo en el presente, con esta tranquilidad con la que estamos teniendo esta charla, es alucinante. En lo vertiginoso de lo cotidiano, muchas personas quizá no se permiten otro tipo de análisis, y en el intercambio se dan a veces cosas maravillosas. Entonces no sé si cambiaría muchas cosas en este contexto. Más bien estaría más atento a mirar bien las fuentes, el origen de todo. Y sí, lo que le agregaría es un poco más de escucha.Me parece que quizá al principio, producto también de las herramientas que teníamos en ese momento, a los 17 o 18 años, faltaba un poco de escucha. Ahora agregaría más de ese ingrediente fundamental para poder pensar en la construcción de esta sociedad de la que hablábamos recién: escuchar a los demás, que creo que es lo que está faltando. - Chile siempre ha tenido una conexión muy especial con ustedes, no solo por la respuesta del público, sino también por cómo sus canciones acompañaron procesos personales y sociales de mucha gente acá. ¿Cómo perciben ustedes ese vínculo con Chile después de tantos años? - En 1999 tuvimos nuestra primera visita, así que ahora también estamos en un momento de aniversario con el público chileno, que día a día, año a año y durante décadas, nos fue mostrando un cariño inconmensurable. Hay una lectura de las canciones y las letras de Eterna alucinante, que hace que cada concierto realmente sea único. Los chilenos son muy efusivos, muy demostrativos, y parecerían entender las letras de Eterna Inocencia con una claridad absoluta. Entonces este show para nosotros es una conjunción de muchas cosas: un reencuentro muy esperado por nosotros y también por nuestros fans, pero además la primera vez que Eterna Inocencia se va a presentar en el marco de un festival, donde probablemente haya muchas personas que nunca vieron a la banda en vivo. Incluso quizás personas que hace muchos años no van a un recital, pero aprovechan esta oportunidad porque van a ver un montón de bandas además de Eterna Inocencia. Así que sin duda este RockOut es una fecha muy especial para nosotros, porque si bien todas las fechas son únicas, es la primera vez que nos vamos a presentar en el marco de un festival. Y creo que también se le hace un poco de justicia a Eterna Inocencia, que tuvo la posibilidad hace unos meses de tocar en un lugar emblemático como el Teatro Caupolicán, pero que no deja de mostrarse frente a su público todo el tiempo, un público que ama la banda. Yo creo que todos, banda y público, van a estar felices de poder mostrarse frente a un estadio, con diversidad de asistentes, donde para muchas personas seguramente esta va a ser la primera vez viendo a Eterna Inocencia en vivo. Así que estamos con muchas expectativas. - Compartir cartel en el Rockout con nombres históricos como Bad Religion o Evaristo también habla de generaciones distintas que siguen dialogando desde el punk. ¿Cómo viven ustedes ese cruce entre referentes históricos y una banda como Eterna Inocencia, que también ya se volvió referencia para muchos? - Es una gracia de la vida, una dicha que nos da después de haber insistido tantos años tocando, y también una situación de intercambio, de crecimiento y de reafirmación de nuestros principios y de la proyección de la banda. Cuando vino Evaristo a Argentina hace unos años, en realidad vino con La Polla Records y nosotros tocamos con él. En ese entonces le regalé un libro que se llamaba "La Guerra Civil Española" en Argentina, sobre cómo se había vivido acá y cómo la comunidad española exiliada había atravesado esa guerra terrible. Me acuerdo que le dediqué el libro, y entiendo que él no se olvidó porque tiempo después La Polla Records empezó a seguir la cuenta de Eterna Inocencia, lo que para nosotros significa muchísimo. Así que estimo que hubo una lectura atenta ahí. Y de la misma manera tengo preparado para darle hoy a la tarde a Greg Graffin un libro que acá se llama "El Surgimiento del Capitalismo en las Pampas", sobre las estancias de Buenos Aires entre fines del siglo XVIII y mediados del siglo XIX.Ahora, cuando termino de hablar, estoy listo para preparar la dedicatoria. Ojalá tenga la misma suerte que con Evaristo y pueda tener un rato para compartir y entregarle algo que le resulte significativo. - Ya han pasado un par de años desde que lanzaron “No Bien Abran las Flores", un disco que mostró una faceta muy interesante, incluso con ciertos matices más cercanos al post punk, pero sin perder la identidad de la banda. Mirando ese disco con distancia, ¿sienten que abrió una nueva etapa para Eterna Inocencia? - Sí, y además interpela también a los oyentes, que es algo que a Eterna le gusta mucho hacer. Pasó en su momento con "Las Palabras y los Ríos", que fue un disco al principio muy resistido por los fans, y hoy es uno de los discos más queridos por quienes escuchan Eterna Inocencia, uno de los más recordados. Yo los veo muy parecidos. Además, "No Bien Abran las Flores" siento que es el nuevo "A Los que se han Apagado", porque al principio también la gente decía: "¿Cómo? Bajaron muchos decibeles, agregaron una flauta irlandesa, quitaron distorsión a las guitarras, canta una mujer en un tema, canta otra persona…". Y ahora, de a poquito, creo que el disco está siendo muy querido y reivindicado. Mucha gente nos escribe y nos pregunta por qué no agregamos más canciones de "No Bien Abran las Flores" a la lista. En realidad lo que sucede es que con 30 años y 10 discos uno trata de hacer una síntesis de todo lo que tiene para entregar. Pero atención, porque Eterna suele darte sorpresas, y las próximas canciones que vienen creo que se parecen más quizá al disco "E.I." que "A Los que se han Apagado" o "No Bien Abran las Flores"; es decir, canciones más cercanas al hardcore punk desde lo estético, si querés llamarlo musical, e intuyo también que desde lo lírico. - Después de tantos años, ¿cómo deciden hoy qué vale la pena convertir en canción? Porque da la sensación de que en Eterna Inocencia nunca hubo letras de relleno, siempre hubo algo urgente que decir. - Siempre es importante porque consideramos que la palabra es poderosa y transforma, entonces dejar un mensaje es fundamental. Es lo que aprendimos también de nuestros mayores, de las bandas que escuchamos y de la cantidad de libros que también leímos y que nos abrieron un horizonte. Entonces es importante tratar de que las personas que vienen a ver un recital se lleven una experiencia que les resulte significativa. En ese camino estamos, en tratar de poder dejar algo una vez que la banda se retira del escenario. Y me parece que en lo que viene para adelante hay mucha emoción en el medio, y creo que la gente se va a sentir identificada desde el minuto uno con todo lo que viene. ¿Por qué? Porque estamos encontrando también una fórmula donde vos reconocés al primer acorde que eso es Eterna Inocencia.Entonces estamos muy conectados con eso, muy focalizados en ese punto, y espero que a la gente le resulte también lo que a nosotros nos está pasando: que encontramos que las nuevas melodías nos resultan muy conectadas con el origen de la banda. - En una época donde todo parece inmediato y desechable, ustedes siguen defendiendo procesos más humanos, colectivos y lentos. ¿Sienten que hoy hacer autogestión es más difícil o más necesario que nunca? - Las dos cosas. Es difícil, pero también es necesario, sobre todo porque no se traslada solamente una cuestión musical, sino una filosofía que aplicamos en nuestra vida. Entonces, cuando la gente nos pregunta cómo hacemos, no solamente es una responsabilidad explicarlo, sino que también está resultando un placer poder hacerlo. La cara de sorpresa de la gente cuando ve que uno puede abrirse camino de otra manera, distinta a como generalmente se entiende, termina teniendo como retribución apoyo, nuevos fans, vecinos que de repente se dan cuenta de que viven al lado de un rockero y que ese rockero piensa de determinada manera. Y el hardcore y el punk no están hechos para multitudes. Entonces suele pasar que, en el imaginario, cuando la gente se encuentra con esta manera de hacer las cosas, te dice: "Qué increíble, la verdad no tenía idea". Y ahí le contás que no sos la única banda, que hay muchas más y que incluso se hacen festivales enteros como el de este sábado 25 en Santiago, el RockOut, con bandas que piensan de manera similar. Así que son las dos cosas: necesidad, pero también muchas ganas de seguir haciéndolo de esta manera. - El punk muchas veces fue reducido solamente a la rabia, pero Eterna Inocencia siempre sumó ternura, sensibilidad y esperanza. ¿Sienten que hoy eso sigue siendo incluso más revolucionario que antes? - Sí, siento que tiene que estar porque es una característica intrínseca de la banda y también me parece que es lo que la persona que escucha Eterna espera. Mucha gente espera que Eterna lo acompañe y que lo siga acompañando, porque me lo dicen mucho. Es una banda que acompañó musicalmente distintas etapas de la vida de muchas personas. Entonces creo que la clave justamente de ese acompañamiento está en la sensibilidad, en ser sensible para describir realidades, y eso hace que cada letra, que muchas veces apela a sentimientos universales, parezca una letra hecha a medida de quien la escucha. Entonces tengo la responsabilidad sobre las espaldas de escribir primero para mí, como lo hice siempre, pero ser genuino en esa prosa hace que después la gente te devuelva lo más lindo que puede haber, que es una parte de su intimidad, de su historia y de su existencia. Así que asumimos ese compromiso con muchas ganas y también con alegría. - Hay canciones como 'Viejas Esperanzas' o 'La Risa de los Necios' que para mucha gente dejaron de ser solo canciones y pasaron a ser parte de su historia personal. ¿Cómo convive uno con eso, con saber que una canción termina siendo un refugio para la gente? - Es una muy buena pregunta. Es muy potente porque te obliga, al menos así lo siento yo, a querer seguir entregando eso. Pero también me cuesta mucho, porque es un nivel de responsabilidad que hace que prácticamente quede apenas un diez por ciento de las cosas que escribo; en general, el resto termina destruido después. Por eso el año pasado, de hecho lo digo en una letra, entendí que no escribir para los demás también es importante, porque si no esa demanda pesa demasiado. Hay que seguir escribiendo, como te decía más temprano, como hice siempre: para mí. Porque eso después se refleja en los demás. Entonces, por un lado es una responsabilidad y por otro una necesidad de expresión, que no sería nada si no estuviera acompañada por la música que hacen mis compañeros. Si no, quedaría plasmada en un cuaderno y quién sabe si cobraría vida. Eso es lo maravilloso de la música, que le da a tus versos el sonido, la tonalidad y la sensibilidad que después generan algo en quien lo escucha y lo termina haciendo propio. Así que espero que la vida me dé más creatividad de la que tuve hasta ahora para poder seguir acompañando eso. Son 30 años, son muchas canciones, y a veces es difícil no repetirse, no trabarse en determinadas fórmulas. Pero esperamos poder seguir escribiendo con la misma potencia con la que lo venimos haciendo desde hace tres décadas. - En estos 30 años, ¿hubo algún momento puntual en el que sintieron que Eterna Inocencia ya no era solamente una banda, sino algo mucho más grande? - Toda la vida, desde el principio, porque sabíamos que estábamos abocados a un proyecto que iba mucho más allá de lo musical. Nos acompañaba con nuestra propia forma de pensar, con nuestras vivencias, con los viajes y con todas las experiencias que fuimos teniendo. Eso estaba pensado desde el momento en que dijimos: armemos una banda de hardcore punk independiente y pongámosle Eterna Inocencia. Ahí ya sabíamos hacia dónde íbamos, era exactamente lo que queríamos. Y fijate vos que hoy me parece que lo que soñamos lo estamos concretando. - ¿Qué les enseñaron más, los grandes festivales o esos shows pequeños donde quizás había pocas personas pero pasaba algo irrepetible? - Todo, la verdad. Todo es una enseñanza. Lo que uno tiene en los festivales es alguna presión extra que no tienen los conciertos propios. Desde el tiempo hasta, bueno, rezar para que salga todo bien porque estás mostrándote frente a un montón de gente que no te vio nunca. Y me parece que eso es lindo, salir de la zona de confort para pasar a otras ligas y mostrarse frente a otro público. De ahí se aprende muchísimo, probablemente es donde más se aprende. Después, en los recitales propios, siempre hay cosas para mejorar y repensar, pero es un poco más relajado porque estás como en tu casa, estás con los tuyos. No estás en una situación donde también te sentís observado y querés dejar lo mejor posible, como una especie de examen que hay que rendir. Entonces ambas cosas enseñan muchísimo, pero de maneras distintas. - Si hoy pudieras hablar con ese Guille de 1995 que estaba arrancando todo esto en Quilmes, ¿qué le dirías? - Que va por el camino correcto, que disfrute. No le diría mucho más. Quizá un poco esto que decíamos más temprano: que escuche un poco más, porque a veces era bastante atolondrado. Pero el nivel de convicción que tenía hace 30 años no cambió en absoluto. Por lo tanto, lo que sí le diría es: vas bien, vas por el camino correcto, vas a tocar con Bad Religion, así que dale para adelante. - ¿Qué te gustaría que alguien dijera de Eterna Inocencia dentro de otros 30 años? - Qué buena pregunta. Me gustaría que la recuerden como lo que fue: un colectivo de trabajo. Que vean que lo que había ahí eran personas pensando en sostener una banda de rock independiente, autogestionada, y que ya eso en sí mismo, por lo menos aquí en Argentina, es una acción de resistencia. Entonces, que pueda ser recordada justamente como eso: una banda sensible a la realidad, con intenciones de transformarla, con mucho carácter también y mucha potencia en vivo, pero sobre todo como un colectivo de trabajo. Matias Arteaga S. Tags #Eterna Inocencia #Rockout Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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