Slowkiss: La frescura de un nuevo comienzo Los liderados por Elisa Montes irrumpen con "Fresh" Lunes, 25 de Mayo de 2026 Publicado originalmente en revista Rockaxis #274, abril de 2026. Con más de una década de trayectoria, Slowkiss atraviesa uno de los momentos más sólidos y definidos de su carrera. La banda de rock alternativo liderada por Elisa Montes irrumpe con “Fresh”, su tercer disco que no solo consolida su propuesta sonora, sino que también evidencia un proceso de madurez artística marcado por la exploración y la convicción. Lejos de acomodarse en fórmulas conocidas, el grupo asume el riesgo de volver a empezar, abrazando la idea del cambio como motor creativo. Guitarras afiladas, estructuras más directas y letras conscientes –en sintonía con los tiempos actuales– configuran un disco que respira urgencia, identidad y una renovada claridad estética. Oliver Arriola Radicados de forma permanente en España, el presente de Slowkiss está atravesado por el desplazamiento y la apertura a nuevos escenarios. Desde su base en Valencia, la banda proyecta un 2026 cargado de actividad, con nueva música en camino y presentaciones en distintos puntos del circuito europeo. El movimiento constante se instala como una filosofía de trabajo y también como una necesidad vital: tocar, girar, probarse frente a nuevas audiencias. En ese tránsito, el proyecto no solo amplía su alcance, sino que reafirma su identidad. En conversación con Elisa Montes (voz y guitarra) y Ricardo Pozo (batería), la banda profundiza en el presente y en las proyecciones de una de las propuestas más consistentes y prolíficas del rock alternativo chileno de la última década, además del proceso detrás de “Fresh”, el que se alza no solo como un nuevo álbum, sino como una declaración de principios sobre hacia dónde quieren avanzar. Viven desde hace un tiempo en España de forma definitiva. ¿Cómo fue la decisión de trasladar el proyecto y sus vidas allá? Elisa Montes: En verdad, el motivo que nos llevó a venir a vivir a Europa fue que hicimos un par de giras y nos dimos cuenta de que moverse acá era mucho más sencillo. Chile está muy alejado de todo, y para hacer una gira en Sudamérica es difícil salir, porque está bastante aislado. En cambio, en Europa puedes estar un día en Alemania, al siguiente en Francia y luego en Holanda; es mucho más fácil desplazarse. Además, al ser países distintos, también hay públicos distintos. La primera vez que lo vivimos nos encantó, y después dijimos: «¿por qué no probar?». En Chile ya hemos tocado bastante; este año cumplimos 12 años, así que queríamos experimentar algo nuevo. En Chile, la industria es pequeña. Haciendo una comparativa, ¿cómo es hacer carrera en un continente con circuitos más grandes y consolidados para el rock? Ricardo Pozo: Como decía Elisa, lo bueno de Europa es que los países son más pequeños y es más fácil moverse. Sin embargo, no sé si sea necesariamente más fácil en términos generales. Por ejemplo, en España lograr vivir de la música sigue siendo difícil, como en cualquier parte del mundo; todos los lugares tienen sus propias limitaciones. Hemos tenido la suerte de trabajar con una agencia de booking en Alemania. Hicimos dos giras allá, lo que fue muy positivo porque te permite tocar en buenos locales, llegar a más público y generar mayor visibilidad. Eso ayuda a abrir puertas. En España, en cambio, hemos tocado de manera más independiente y hemos ido descubriendo algunos circuitos. Existe una escena underground, pero no tan marcada como en Chile. De hecho, allá hay más movimiento en ese sentido. De lleno al disco, ¿cómo fue el proceso de “Fresh”? Tal como el primer tema, ¿representa un comienzo fresco para el proyecto? EM: Sí, de hecho, al principio se llamaba “Fresh Start”, pero después Richie propuso dejarlo solo como “Fresh”, porque sonaba más simple y directo. Este disco lo tomamos de manera muy relajada. Llegamos a Europa con la intención de tocar, no necesariamente de grabar. Tengo un home studio en la casa –básicamente un micrófono y el computador–, y empecé a grabar ideas poco a poco. Fui acumulando temas y, de pronto, me di cuenta de que ya tenía varias canciones. Ahí le dije a Richie: «oye, parece que tenemos un disco». Fue un proceso muy espontáneo, sin presión. Grabamos, ensayamos y luego lo llevamos directo al escenario. ¿Y en qué influye el estar en otro país en las letras? ¿El entorno impacta al momento de escribir? EM: Sí, el entorno influye. Por ejemplo, ‘Calblanque’ es una canción que habla de cuando íbamos a la playa en verano, en un momento en que todavía no teníamos claras muchas cosas: cómo nos íbamos a mover, cómo íbamos a vivir. Es una canción que transmite esa sensación de disfrute e incertidumbre. De todas formas, casi nunca escribo sobre mí directamente. Suelo escribir sobre situaciones, personas o cosas que pasan en la sociedad. Me interesa abordar temas importantes en las letras, más que hablar de lo cotidiano. De lleno en el sonido del disco, ¿qué buscaban, especialmente en las guitarras, que son clave en Slowkiss? ¿Cómo construyeron ese sonido más filoso? EM: Este es un disco más sencillo en términos de composición. No tiene tantas capas ni tantas notas. Simplifiqué mucho la forma de componer, buscando algo más básico, repetitivo y fundamental. Además, es el primer disco sin sintetizadores. Siempre habíamos incorporado teclados, pero esta vez quisimos un sonido más crudo y directo. Fue un proceso muy orgánico: sacamos los temas, fuimos a grabar, llegó un músico a hacer algunos arreglos y listo. No trabajamos en estudios caros ni nada por el estilo. Uno de los estudios estaba en medio de un campo de naranjos, en Murcia. Todo fue muy natural, sin una búsqueda excesiva, dejando que las cosas pasaran. El arte del disco también fue un proceso hecho por ustedes. ¿Cómo lo trabajaron? EM: Está todo hecho a mano. La imagen es una foto de mi abuela que bordé yo misma. Tanto el título como las flores están bordados a mano. Nunca había bordado en mi vida, pero quise hacer algo especial para el arte. Como estamos acá y no contamos con un gran presupuesto, decidimos hacerlo todo nosotros. En Chile tenemos más redes y amigos que colaboran, pero aquí estamos solos, así que optamos por mantener la misma calidad y búsqueda conceptual de Slowkiss, pero desde lo artesanal. También quisimos alejarnos de lo que hoy predomina, como la inteligencia artificial o lo digital, y apostar por algo completamente hecho a la antigua. Lanzado el disco, ¿cuál es el plan? ¿Qué se viene para Slowkiss? En junio tenemos una gira en el marco de un festival muy importante, donde vamos a tocar junto a bandas como Basement. Luego iremos a Praga y a Holanda; en septiembre estaremos en Suiza. Y en diciembre, aunque aún no es seguro, esperamos poder ir a Chile. Para quienes ya los conocen, y para quienes no, ¿por qué deberían escuchar “Fresh”? EM: Es un disco muy contemporáneo, que recorre distintos estados de ánimo y aborda temas que pueden resonar con muchas personas. Todo está planteado desde una mirada femenina y desde una necesidad de cambio. Creo que eso es fundamental en el rock: que exista una voz y un espacio para expresar aquello con lo que no estamos de acuerdo en este mundo y en este sistema. Ese es uno de los valores del disco. No solo es emocional y te lleva por un viaje, sino que también transmite un mensaje importante. No es música vacía. Para mí, la música fue un refugio en momentos clave, sobre todo al crecer. Y también, para quienes ya no somos tan jóvenes, es importante seguir manteniendo la esperanza y creer que aún podemos aspirar a cosas mejores. En esa misma línea, ¿qué rol sientes que cumples como frontwoman en una banda de rock chilena? ¿Hay una declaración de principios detrás de eso? EM: Sí, completamente. El alma de Slowkiss es femenina, y por eso para mí es muy importante aportar siempre una mirada desde lo femenino en las temáticas que abordamos en nuestras canciones. Tenemos temas que hablan de femicidio, otros sobre la importancia de la unión entre mujeres. Siento que es fundamental generar referentes femeninos en un mundo que históricamente ha sido dominado por hombres. Por eso, hay que aprovechar estos espacios: para visibilizar, para dar voz y también para hacer que otras mujeres se sientan seguras e identificadas. Esa ha sido siempre una de las causas más importantes de Slowkiss: hablar del rol de la mujer, de nuestras experiencias y sensibilidades, pero desde el lenguaje del rock. Tags #Slowkiss #2026 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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