Shame: El arte de perder el control Entrevista con Charlie Steen antes de su debut en Chile Martes, 09 de Junio de 2026 Con la confirmación de shame en territorio latinoamericano, parecía inevitable que Inglaterra volviera a hacerse presente en la memoria. Sus calles húmedas, los ladrillos gastados por el tiempo, las callejuelas alejadas de cualquier pretensión mainstream y esa sensibilidad particular que encontró refugio en el post punk durante los años de incertidumbre que dejó la pandemia. Para muchos, canciones como 'Alphabet', 'Angie' o 'Born in Luton' terminaron siendo mucho más que parte de un disco, se transformaron en la banda sonora de quienes encontraron en shame un lugar donde permanecer cuando parecía que no existía un mañana claro. La emoción por el debut de los ideólogos de "Cutthroat" (2025), parece ser compartida. Cuando conversamos con Charlie Steen, la expectativa por el encuentro con Latinoamérica se percibe tan genuina, recíproca y un tanto vivaz: "Creo que simplemente estamos muy emocionados. No estoy seguro de cómo me preparo; estoy tratando de broncearme en Londres". A partir de esa cercanía, la conversación inevitablemente se desplaza hacia los discos que acompañaron a toda una generación de oyentes. Las historias se cruzan con emociones compartidas, aunque las experiencias que las originan sean completamente distintas. Lo que para muchos significó refugio y catarsis durante tiempos complejos, para Charlie tiene una lectura mucho más íntima. En esa dirección aparece "Drunk Tank Pink”" (2021), un álbum nacido como respuesta a años de movimiento constante y desgaste emocional: "Creo que lanzamos el primer álbum y estuvimos de gira por tanto tiempo que terminamos aburridos. Hicimos 170 shows el año anterior a Songs of Praise en 2017, y 160 en 2018. Tocamos y tocamos; vimos muchísimas ciudades y conocimos a mucha gente. Pero también descubrimos mucha más música. Drunk Tank Pink fue una reacción al hedonismo y al caos de la gira de Songs of Praise. Se suponía que saldría a principios de 2020, pero llegó el COVID. Tuvimos que esperar un año para publicarlo, lo cual fue muy extraño. Pudimos trabajar con James Ford, que sigue siendo un amigo, y fue realmente bueno. Lo grabamos justo antes de que golpeara el COVID. Fue esa clase de reacción al caos de la gira anterior". En la historia de cualquier banda existen encuentros que terminan modificándolo todo. En el caso de shame, uno de ellos fue la aparición de James Ford. Su nombre suele asociarse a algunas de las producciones más influyentes de las últimas décadas, pero para la banda el vínculo comenzó de una manera mucho más simple y espontánea: "No sabíamos de él. Nuestro management recibió un mensaje del suyo diciendo que le gustaría reunirse y ver si la banda estaba escribiendo música. Nosotros pensamos: ‘Sí, genial, lo que sea, ¿quién es él?’. Y el management nos dijo: ‘Es un productor muy importante, es muy famoso’. Así que aceptamos. Nos reunimos en un café cerca de donde vive en Londres y simplemente hablamos; es un hombre encantador. Teníamos una canción escrita que era 'Water in the Well'. Fuimos a Conk Studios, que es propiedad de The Kinks, y la grabamos juntos. Fue muy divertido y realmente nos cayó bien. Eso fue en el verano de 2019. Íbamos a entrar a grabar en enero de 2020, pero él no estaba disponible hasta abril. Sin embargo, algo se canceló a último minuto y pudimos entrar con él". En una dimensión más profunda, "Drunk Tank Pink" también funciona como una radiografía emocional. Hay vulnerabilidad, ansiedad, ruido y una sensación permanente de tensión que atraviesa gran parte del álbum. La intensidad de canciones como '6/1' o 'Harsh Degrees' no proviene únicamente de su ejecución, sino también de aquello que las impulsa desde adentro: "Creo que había mucha angustia; esas canciones son un poco más pesadas y ruidosas. Hacer la letra y encontrar la melodía para 'Harsh Degrees' fue jodidamente difícil porque es muy complicada. Pero '6/1' fue muy divertida; incluso vocalmente pude divertirme mucho con esa canción. Creo que fue por escuchar a bandas como Slint y cosas así". Esa búsqueda constante también terminó definiendo el camino hacia "Food for Worms" (2023). Si algo caracteriza a la trayectoria de shame es su capacidad para seguir avanzando incluso cuando el proceso creativo parece estancarse. En ese sentido, el disco carga con la huella de meses difíciles, de bloqueos y de la necesidad de volver a encontrar una dirección común: "Intentamos escribir durante ocho meses y no salía nada. No podíamos componer una canción juntos. Luego nos fuimos de viaje para escribir y Josh contrajo COVID el mismo día que nos fuimos. Así que nos quedamos cuatro; Josh es el bajista y no pudo venir. Estábamos trabajando con Max Goulding, un buen amigo que ha sido nuestro ingeniero de sonido. Él nos ayudó con la escritura. Fuimos y literalmente escribimos 'Fingers of Steel', 'Alibi', 'Burning by Design'... unas diez canciones en una semana. Luego Josh vino y ayudó a que todo sonara mejor. Fue una reacción a que yo tenía 25 años en ese momento; las amistades que tienes en la mitad de tus 20 cambian, dejas de ver a personas que eran muy cercanas y las vidas se distancian. Se trató un poco de eso". Gran parte de ese espíritu termina concentrándose en una de las ideas más honestas que atraviesan el álbum, y con ello aborda la importancia de hacer las cosas aun cuando no exista certeza alguna. Más que perseguir la perfección, las canciones parecen valorar el acto mismo de seguir adelante. La ejecución, el impulso y la necesidad de continuar terminan teniendo más peso que cualquier ideal inalcanzable: "Yo estaba tocando el bajo en esa canción cuando la escribimos 'Burning by Desing', y también cantaba. En ese momento habíamos dejado de trabajar con un manager justo antes de empezar a escribir, así que creo que parte de la canción trata sobre esa rabia hacia esa persona. Fue bueno dejar de trabajar con ellos porque, tras descubrirlo, escribimos todo muy rápido. Es una canción bastante simple; no soy un músico muy técnico. Sean hacía ese riff, yo la línea de bajo y una melodía vocal sencilla. Es un poco diferente a nuestras otras canciones". Quizás por eso la música de shame ha logrado conectar con tantas personas en distintos rincones del mundo. Sus discos no hablan desde la certeza, sino desde la incomodidad, el cambio y las contradicciones que acompañan el crecimiento. Entre giras interminables, amistades que toman caminos distintos, bloqueos creativos y canciones nacidas en medio del caos, la banda ha construido una obra profundamente humana. Ahora, con su llegada a Latinoamérica cada vez más cerca, aquellas canciones que acompañaron noches de incertidumbre encontrarán finalmente un espacio compartido entre escenario y público. Un encuentro largamente esperado, donde las historias que comenzaron a miles de kilómetros de distancia volverán a cruzarse, esta vez frente a frente. Karin Ramírez Raunigg shame se presentará en Chile el próximo lunes 15 de junio en Club Chocolate, con Hesse Kassel de grupo invitado. Entradas disponibles en Puntoticket. Tags #shame #Charlie Steen Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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