Los Prisioneros en Perú: No reconocemos fronteras Entrevista con Alejandro Tapia, autor del libro No Necesitamos Banderas Miércoles, 22 de Julio de 2026 Publicado originalmente en revista Rockaxis #277, julio de 2026. Un nuevo libro profundiza la fuerte relación del trío sanmiguelino con el público peruano. El periodista Alejandro Tapia recorre una historia iniciada en la Plaza de Toros de Acho y que se prolongó a lo largo de las diversas encarnaciones del conjunto, forjando una huella perdurable hasta el día de hoy. Jean Parraguez En septiembre de este año se cumplirán 40 años del disco “Pateando Piedras”. La segunda obra de estudio de Los Prisioneros llegó en un Chile que vivía los últimos años de una dictadura todavía sangrienta y despiadada; días antes de su salida, los aparatos represivos perpetraron una verdadera cacería que derivó en secuestrados y muertos, a modo de respuesta por el fallido atentado contra el tirano perpetrado por el FPMR. En medio de ese ambiente hizo su arribo el disco, que acentuó la temática política en varias canciones, además de vivencias de barrio, una instantánea de una época oscura, llena de desesperanza que desemboca en un trabajo brillante. «Pateando Piedras fue un suceso muy grande cuando salió. Nos cambió la vida, a mí me cambió la vida particularmente, porque me demostró que podía hacer cosas muy buenas y originales y que tuvieran mucho éxito». Jorge González expresó esas palabras varios años atrás, en su célebre autoentrevista que circula en YouTube. Grabado durante su residencia en Berlín (Alemania) en 2014, el artista aborda diversos temas relacionados con su carrera. Sobre el sucesor de “La Voz de los 80” (1984) no oculta además la relevancia vital en el catálogo. Sobre el opus producido junto a Caco Lyon y que aportó himnos eternos, es también un peldaño en lo que fue el trayecto internacional de Los Prisioneros en los ochenta, iniciado en noviembre del 86 en la primera edición de Montevideo Rock en Uruguay, continuando meses más tarde en el Chateau Rock en Córdoba (Argentina) y Lima (Perú), en septiembre de 1987. Este último, un país más que especial para González, Tapia y Narea. «Perú fue el tercer país que visitaron Los Prisioneros, pero fue el primer país donde ellos tuvieron éxito», comenta el periodista Alejandro Tapia, el autor de un reciente libro que documenta el inicio y desarrollo de este idilio entre el conjunto y su fanaticada del hermano país del norte. «El éxito que tuvieron en Perú de alguna manera les dio pie para que en esa misma gira fueran a Ecuador, y para que después, el 88-89, comenzaran a girar por Colombia, que diría que es como el otro país donde tuvieron un impacto fenomenal», complementa. No necesitamos banderas: Los Prisioneros en Perú es el flamante libro del también responsable de Ya viene la fuerza. Los Prisioneros 1980-1986 (2024). Aquí, ofrece un panorama mediante una investigación tanto en la prensa de la época como en entrevistas con diversos actores, desde fanáticos peruanos y el testimonio de los mismos integrantes de la agrupación sobre sus diversas visitas a Perú, haciendo real su impronta e influencia en la escena musical de ese país, rescatando también un aspecto de Los Prisioneros no siempre tratado, el de su considerable legado internacional. El trabajo de investigación tendrá una edición chilena, a cargo de la editorial Club de Fans. ¿De qué manera fue surgiendo este camino que desembocó en escribir este libro? En realidad, este libro está pensado para el público peruano, aunque me imagino que a todos los seguidores y fans de Los Prisioneros les va a interesar conocer el impacto del grupo en Perú contado de manera detallada, exhaustiva, tal como mi primer libro sobre la banda con historias desconocidas, muchísimas entrevistas. El primer concierto del trío ante el público limeño fue el 18 de septiembre de 1987 en la Discoteca Reflejos, uno más bien a baja escala. El día siguiente fue algo totalmente opuesto, con miles de personas –los números van desde los 12 a 14 mil asistentes– congregadas en la Plaza de Toros de Acho. Para el escritor, esa presentación fue un antes y un después, pues «generó el inicio de una relación única entre una banda chilena y jóvenes peruanos». En esta investigación pudiste conversar con los miembros del grupo, gente cercana a ellos en esa época, algunos involucrados en el concierto en Acho y las demás visitas realizadas por la agrupación a Perú en sus distintas personificaciones. ¿También pudiste contactar a personas que asistieron? El libro en realidad es una crónica, una narración periodística que tiene el mismo sello de mi primer libro. Es una investigación basada en muchísimas entrevistas a testigos presenciales, a personas que estuvieron ligadas a Los Prisioneros, que fueron a sus conciertos, a los productores que los llevaron, a toda la movida musical peruana, no solamente rock subterráneo, sino que también el rock pop más tradicional. A todas esas personas las entrevisté. Bueno, también a Jorge, Claudio y Miguel, pero también a Cecilia Aguayo, a Robert Rodríguez, de la época de “Corazones”. De hecho, Robert es peruano. A todos los técnicos de la banda que fueron con Los Prisioneros a Perú, que tenían un montón de historias también que contar. Me interesaba mucho contar también historias de personas comunes y corrientes que fueron a estos conciertos y que les pasó algo, que les quedó el recuerdo como marcado a fuego por ir a ver a una banda chilena. También personajes como el técnico, el roadie, que siempre tienen información muy de primera fuente. Así fue armando esto. ¿Pudiste viajar a Perú? Viajé a Perú también a hacer la investigación más in situ. Y la otra fuente de información fueron las decenas o incluso cientos de artículos que los medios de comunicación peruanos escribieron sobre el grupo. ¿Cuál era la posición de Los Prisioneros en Perú en el momento de su llegada? El año anterior, el 86, cuando llega el casete de “La Voz de los ‘80” y poco después el “Pateando Piedras”, toda esta movida de rock subterráneo con grupos como Narcosis, Leusemia, Guerrilla Urbana, y varios otros, veían a Los Prisioneros como un grupo que tenía letras rebeldes pero que era parte del mainstream. O sea, sonaban en la radio, los pasaban en la televisión, tocaban en este lugar como masivo. Una popularidad considerable. Después me hice la pregunta de qué tipo de personas fue a este concierto. Me encontré con que primero fueron personas más bien de la clase popular, en su mayoría jóvenes hombres, pero acudieron a este recital muchos músicos y muchas personas que formaban parte de la movida underground del rock limeño, que en Perú se conoce como rock subterráneo o la movida subte. Y de alguna manera Los Prisioneros eran como un modelo para ellos. Dentro de tu investigación, ¿qué encontraste sobre lo que se decía sobre estos viajes? Acá en Chile la popularidad del trío era igual de considerable, pese a ser contrarios a la dictadura y su llegada a los medios no era algo fácil. El grupo comenzó a sonar fuerte con “Pateando Piedras”. Los Prisioneros fueron como el símil de lo que pasó acá con Soda Stereo. Si acá Soda Stereo aparecía en la tele y en las portadas de los diarios y las revistas, allá en Perú Los Prisioneros eran los que aparecían en la radio, la tele y en las portadas de los diarios y las revistas. Cosa que no pasaba acá necesariamente. No había diarios que tengan a Los Prisioneros en su portada, pero en Perú sí pasó. Hay otros documentos y archivos que dan cuenta de que, en este concierto de Acho, la dictadura de Pinochet los espió, siguió sus pasos sigilosamente con informes que tuvo que hacer la Embajada de Chile en Lima, contando a Santiago el impacto que había tenido este grupo al que trató de marxistas, pero al mismo tiempo tuvieron que reconocer que todos los medios peruanos habían destacado mucho el profesionalismo y el gran impacto que ellos tuvieron en sus presentaciones el año 87. En base a tu trabajo, ¿por qué crees que la música del grupo impactó de esa manera en Perú? Más encima en una época que venía luego de una tensión bastante peligrosa entre ambos gobiernos en los setenta. Los Prisioneros tenían esa vocación más popera, más de rock pop, pero que mantenían letras que le hacían sentido a muchos peruanos. Una letra como la de ‘El baile de los que sobran’, ‘¿Por qué no se van?’ o ‘Muevan las industrias’ sí le hacía sentido a un peruano y no a un argentino. Eso me interesaba explorar, que finalmente en esa época, Chile y Perú mantenía una tensión que había sido grabada en el tiempo de Pinochet y de Velasco Alvarado en Perú. Quizás los chilenos y peruanos no éramos tan distintos como las autoridades nos decían que éramos. De alguna manera, las letras de Los Prisioneros ayudaron a quebrar ese mito, porque si le hacían sentido a un chileno y a un peruano, después a un boliviano, un ecuatoriano, un colombiano, o sea a toda la zona andina, es que quizás nuestra idiosincrasia no es tan distinta. Quizás somos más parecidos de lo que creemos. Ahí hay un subtexto que yo narro en este libro que también me interesaba explorar: el impacto que tuvieron Los Prisioneros no solo como grupo musical, sino que como un grupo que cambió ciertas cosas también, que ayudó a quebrar y a romper o a diluir las tensiones históricas. Lo otro que me contaron que pasó en este concierto de Acho, que me parece muy importante y alucinante también, es que en Perú hubo otros conciertos de este tipo, masivos. Los Violadores en Acho, había tocado El Tri, pero los jóvenes peruanos no solamente cantaron, gritaron y alucinaron con Los Prisioneros, sino que también bailaron. Entonces, eso de que un grupo que te provoque bailar y que te provoque el efecto de sus letras y de su música bailable, fue como una dinamita. Fue como una ecuación. Hace 20 años que el grupo anunció su separación, un poco de tiempo más si mencionamos a la formación clásica, que tocó en Perú por última vez en 2003. Tanto Jorge González como Miguel Tapia y Claudio Narea se han presentado de manera posterior con sus respectivos proyectos. Con todo el tiempo transcurrido, ¿de qué manera son percibidos Los Prisioneros hoy en Perú? Los Prisioneros no han sido olvidados para nada en Perú. Al contrario, se ha renovado su público, hay una nueva generación de chicos que se han hecho fanáticos de la banda pese a que esta ya no existe. En Perú sigue siendo una banda masiva grande. Claudio suele ir a tocar allá, Miguel Tapia también, hasta antes de su accidente cerebrovascular Jorge también iba. Hay una frase que destaco ahí en el libro que me la contó Jorge: en el fondo, él se sentía como un músico de alguna manera folclórico en Perú, no en el sentido de tocar la quena y el charango, sino que popular como un artista que no necesitaba solamente presentarse en la capital. Era masivamente recibido en lugares como Puno, Huancayo y otros lugares como un artista popular, un artista que se metió en el pueblo. Eso a mí me parece muy relevante para destacar, ahí está el impacto de cómo una banda logra trascender fuera de las fronteras de su propio país. Eso es un impacto tremendo. Otra cosa que me comentaron también es de cómo calaron hondo en Ayacucho, en el sur del Perú. Ayacucho es la región donde surgió Sendero Luminoso, la guerrilla peruana que en esa época tenía el control de todas las radioemisoras de la zona. Funcionaban como una suerte de censores, decidían qué se escuchaba o no, pero sí permitieron que se escuchara la música de Los Prisioneros en varias radios. Entonces, que este grupo armado permitiera que las canciones de Los Prisioneros fuesen tocadas en Ayacucho, en una época donde también algunas radios tomaban distancia del rock anglo y reivindican más el rock latino, me parece digno de destacar. Tags #Los Prisioneros #Alejandro Tapia #2026 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Noticias Jack Johnson encabezará la versión 2027 de Surfestival Jueves, 23 de Julio de 2026 Rock Noticias Marty Friedman regresa a Chile con fechas en Valparaíso y Santiago Jueves, 23 de Julio de 2026 Rock Noticias La reunión de Gondwana agota ubicaciones Jueves, 23 de Julio de 2026 Rock Discos Adelaida Jueves, 23 de Julio de 2026 Rock Noticias Morning Glory: Oasis logra un hito con su segundo disco Jueves, 23 de Julio de 2026 Rock Entrevistas Los Prisioneros en Perú: No reconocemos fronteras Miércoles, 22 de Julio de 2026 Rock Noticias Cita con el roots reggae: The Gladiators viene a Chile Miércoles, 22 de Julio de 2026 Rock Noticias Festival Louder Than Life tendrá su cartel más ambicioso Miércoles, 22 de Julio de 2026