María y los Templos: Todas las luchas, todas Los locales nos comentan en el universo de su segundo trabajo Lunes, 24 de Agosto de 2026 Publicado originalmente en revista Rockaxis 278, agosto de 2026. El segundo álbum del conjunto nacional acentúa la visceralidad de los sentimientos: furia y territorio, experimentalidad y precisión. Jean Parraguez Es una tarde fría de julio en que reina una tregua tras días de intensa lluvia sobre la capital y también otras ciudades del país. Las calles, solitarias mientras la mayoría de las personas están en sus casas, trabajos o recintos de estudio, ofrecen esa mezcla de tierra, barro y agua. Los pasos se dirigen seguros hacia la Casa Estudio Rockaxis, al encuentro con la agrupación creadora de uno de los discos nacionales más esperados del segundo semestre de esta temporada. Antes de publicar “Fiebre”, el conjunto liderado por María Segú contaba con un 2026 auspicioso. La cantante y guitarrista compareció de invitada en la excelente presentación –cómo no– de Como Asesinar a Felipes en la reciente edición de Lollapalooza Chile, junto con firmar su estela en una de las canciones alojadas en “Umbral”, el nuevo trabajo del quinteto. En abril pasado, el conjunto fue el encargado de abrir las dos noches de Mac DeMarco en un Teatro Caupolicán hasta las banderas. Sobre esto último, las palabras lo sintetizan todo: «el equipo de Mac DeMarco es de una humildad y de una sencillez abrumadora… Terminamos compartiendo todos con su equipo. Uno de mis guitarristas favoritos, que es Pedro Martins, era su guitarrista, entonces también pudimos conocerlos a ellos y fue muy bonito porque nos lo tomamos sin presión, sabiendo que lo que teníamos que hacer bien era la música que hacemos». Para los curiosos, la mención al multiinstrumentista brasileño supone, al mismo tiempo, una forma de buscar pistas en el árbol de influencias de María y los Templos. Martins ha sido alabado por su destreza al integrar con prodigiosa habilidad baluartes sonoros de su país, como el bossa nova y el MBP, con elementos del jazz y el synth pop. Al trazar una línea con Segú y sus compañeros –los hermanos Camilo Aliaga y Gaspar, además de Jorge Vargas– vemos una destreza parecida en tanto búsqueda incansable de manifestar, por diversos medios, una intensidad que contagia. En el sucesor de “La Prenda” (2023), su recientemente publicado álbum de estudio, existe un compendio de imágenes y sonidos inundados por un prisma sombrío, una propuesta musical sofisticada, viva y que refuerza el espíritu de canciones que hablan de pena, rabia e incertidumbre. «La gran diferencia es que “La Prenda”, que es nuestro primer disco, es uno más bien introspectivo, visceralmente introspectivo. Y “Fiebre” busca hablar de otra cosa, poner la mirada en otro lugar, salir de la nostalgia y trabajar en la ficción», apunta María Segú al inicio de esta conversación, acontecida días antes de su salida a plataformas y después de su pre-escucha en Disquería KYD. «Como que lo bacán de la música de “Fiebre” fue poder trabajar con la ficción, con inventar historias. Con ver, sobre todo con la mirada desde el futuro, hacia el futuro y desde el futuro. Y creo que eso es una gran diferencia», añade. Las palabras de la compositora relacionadas con el futuro presentan un enfrentamiento con un presente que se puede palpar a través de frases en el disco. «Voy a hacer lo que quiera / Con esta que es mi fiebre / Yo no soy mi memoria / Tú no eres tu nostalgia», se escucha en ‘Margaritas’, uno de los tracks de “Fiebre”. Camilo Aliaga profundiza esa sensación de adoptar otra dirección: «tal como decía María, “La Prenda” era un viaje más interno. Y claro, un poco este segundo disco llega a contrastar con esa energía hacia adentro y esto es como una especie de purga. También jugando con lo distópico, tal vez. Estamos como en una época bien distópica, la verdad, entonces que se ha contagiado harto la música con eso». Recién salido del horno, “Fiebre” protagoniza la pauta de esta entrevista. Sin embargo, también hay palabras para “La Prenda”, que fue noticia por su edición en vinilo. Un hito más para una obra que recibió una nominación a los Premios Pulsar, aplaudida por su propuesta con casa matriz en el jazz, de potente experimentación. ¿Cómo fue el proceso de composición de estas nuevas canciones? Las canciones de “La Prenda” venían de ti en la composición y autoría. ¿Cómo se dio eso en “Fiebre”? María Segú: Emocionalmente es bastante distinto. La primera cosa que me pasa a mí, que soy quien ha escrito las letras y las ideas iniciales de los temas, que después trabajamos con los chicos en conjunto y le llevamos a su lenguaje final, era no caer en las trampas de la nostalgia. Pensando en que la nostalgia también es como una adicción a uno mismo y que te hace empezar a parasitar de tus propias cosas. Como que la mirada en la nostalgia está vuelta hacia uno mismo. En “Fiebre”, precisamente, quería que el lugar fuera distinto desde donde se escribe, entonces la mirada está puesta hacia afuera. Y lo primero que surge para mí cuando pongo la mirada afuera o cuando hice ese ejercicio, fue la furia. La furia es un concepto encontrado en varios pasajes de “Fiebre”. Se escucha en el frenesí de ‘3_2’, el track inicial, también en ‘Ingeichment’. Se lee en las letras, con frases como «Que devuelvan lo que nos deben» (‘Los hombres serán fieles a los hombres’). En María y los Templos la sensación es clara, Segú dice que «al menos desde la composición, esa es una emoción muy radical que atraviesa todo el disco y también se nota en cómo está compuesto, cómo suena lo que produce cuando uno lo escucha o cuando lo tocamos». Una opinión compartida por Aliaga: «en cualquier proyecto musical, una segunda publicación es radicalmente distinta a lo que pudo ser una primera entrega. O sea, en la primera como que todo es posible, por decirlo así, no hay nada muy definido. En cambio, ahora en un segundo disco, ya hay algo detrás». Este disco me llamó la atención de inmediato por dos características: hay más canciones que en “La Prenda”, pero varias tienen corta duración. Varias no llegan a los dos minutos. MS: Sí, hablamos de hecho justo con Camilo de eso, que también tiene que ver un poco con la sensación de la fiebre, como esta sensación un poco de delirio. Hay una canción del disco que se llama ‘Margaritas’ que tiene una frase que dice «Voy a hacer lo que quiera con esta fiebre». Un poco siento esto, siento esta emoción. Tengo la impresión de que colectivamente sentimos esto y voy a hacer lo que quiera con esto… al final, si tenemos este espacio y tenemos esta forma y tenemos estos recipientes que son la música, hagamos lo que queramos con esto. Tenemos que poder sentirnos en esta condición, dada esta sensación un poco incómoda también de habitar la furia, de sentir rabia y sentir furia ante algunas cosas que pasan y que es como similar a la sensación de la fiebre también. Eso que dices también lo podríamos llevar a tu voz de María, que es un instrumento más. Aquí guarda colores propios, se estira, se expande. En ‘La audacia’, por ejemplo, uno de los adelantos en que participa Javiera Electra, ella suena con furia también. Pero también, por otro lado, está ‘Ingeichment’, una de las canciones del disco que se pasa al spoken word. ¿Cómo se va fijando el uso de la voz, su forma? MS: Me gusta mucho escribir canciones y creo que va muy de la mano en la forma que he tenido de componer. Va muy de la mano el escribir una melodía con una letra. A veces me salen letras muy melódicas, como que la emoción, la intención principal es “quiero hacer esta melodía” y de ahí aparece una letra. Suelen ser canciones más melódicas, pero hay veces en donde se encuentra esta emoción, algo que está radicalmente presente en este disco, de sentir que estamos muy contenidos, que necesitamos sacar algo. Eso me hizo escribir muchas letras. Camilo Aliaga: A propósito de la pregunta, no había reflexionado que la voz está aún más presente en este disco. Por un lado, porque en este disco hay un par de temas en donde María deja la guitarra de lado, me parece que en el primer disco no pasó eso. Además, están los invitados que tenemos a lo largo del disco, que son voces muy importantes. O sea, no solo las voces en sí, sino las palabras y las letras. Haber tenido la oportunidad de participar con Pancho Sazo, que fue como una bendición la verdad. Es una persona muy importante. Él está en la canción de cierre (‘El otro lugar que somos’). CA: La forma en que llegamos a él fue vía mail. El correo con el que respondió fue como el mail más hermoso que hemos leído en la vida. Las Esmeraldas también en ‘Suspensión’, o sea, qué nivel de voces. Y bueno, como tú decías, Javi Electra… son voces que por ningún motivo pasan piola. Son elementos importantísimos para “Fiebre”. La espera será un perfume trágico Ya disponible en plataformas, la presentación en vivo de “Fiebre” comprenderá una breve gira por cuatro ciudades. El viaje inicia en Club Subterráneo de Santiago (27 de agosto), Estación Bünemann de Valdivia (4 de septiembre), Templo Crápula de Concepción (5 de septiembre) y Teatro Mauri SCD de Valparaíso (10 de septiembre). En medio de pasajes introspectivos y nostálgicos, este esfuerzo discográfico deambula por mensajes que de una forma u otra remiten a los tiempos que vivimos. El lenguaje no es directo, sugiere y da cuenta de un estado de incertidumbre y desesperanzador. La música que guía estos mensajes se nutre del jazz, también del folclore y la voz que no conoce límites de Segú. Se estira y contrae, susurra y declama con decisión. La parte audiovisual es también un vehículo de expresión que se complementa con la música. Hay un concepto en María y los Templos que se ve desde lo audiovisual y en entrevistas de ustedes que he revisado: el territorio. No se menciona abiertamente en las canciones pero está, en los videos de ‘Dónde se va cuando se acaba’ e ‘Invierno fue’. El hecho de que parte del grupo resida en Valdivia, un paisaje diametralmente opuesto a Santiago, quizás influye en esa rabia que han mencionado, extendiéndose hacia un país que cuenta con un modelo extractivista, despreocupado de cómo eso afecta al medioambiente. Se vio ahora con las recientes lluvias. MS: Para mí, es muy curioso que siempre me pregunten mucho del territorio, y la verdad no encuentro ese concepto tan explícitamente en esta música. Si se pudiese analizar si hay algo más político o espiritual, dudo que alguien pueda comunicarse de una manera ajena al lugar donde vive, porque al final estamos alimentados de ese lugar. Nuestro primer disco tiene mucho de eso: trata de cómo me enfrenté a Valdivia, que era una ciudad nueva para mí, y ahora parece que “Fiebre” también está atravesada por esa sensación del territorio. No lo logro explicar bien, porque surge de una emoción tan visceral que tampoco es tan determinada, solamente pasa. Las letras constantemente remiten a los lugares en donde me imagino, o que puedo ver, o donde camino. En relación a lo político, hay algo que para mí atraviesa el disco, que tiene que ver con la falta o la incapacidad de mirar o derechamente la ceguera, hacia un otro. Cómo se toman ciertas decisiones que pasan por encima de un montón de gente que está sufriendo, que necesita esa ayuda. Además de María y los Templos, ustedes dos están trabajando en un proyecto relacionado con Valdivia. ¿De qué se trata? CA: Lo bacán de María y los Templos es que es muy versátil en cuanto al formato. O sea, pese a que somos una banda y nos consideramos una banda, de repente María se presenta sola y es María y los Templos, o nos presentamos a dúo o trío y somos María y los Templos. Hay que considerar que la mitad de la banda vive en Santiago y la otra mitad, que somos nosotros, en Valdivia. Entonces, muchas veces, por falta de recursos no podemos andar con toda la banda y tenemos que resolver como se pueda y de alguna forma eso dio inicio a este formato dúo que tenemos. Un poco más ligado a lo más electrónico tal vez. Hace un año, más o menos, se nos ocurrió empezar a darle, ponerle más ficha a este proyecto y postulamos a un fondo. Estamos en plena producción de esto que no sabemos cómo se llamará, pero tiene una veta más experimental. Valdivia es algo muy presente, nos vamos a relacionar aún más con el territorio, específicamente con las aves de la Región de Los Ríos. Es más experimental, más dark, más ambiental. Pero quedémonos en “Fiebre” primero. Tags #María y los Templos #Fiebre #María Segú Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Entrevistas María y los Templos: Todas las luchas, todas Lunes, 24 de Agosto de 2026 Rock Shows Loquero, 25 años después Lunes, 24 de Agosto de 2026 Rock Shows Gustavo Santaolalla: Un viaje por las raíces del sonido Lunes, 24 de Agosto de 2026 Rock Galerias Gustavo Santaolalla - Ronroco Tour Lunes, 24 de Agosto de 2026 Rock Noticias Nickelback entrega una nueva balada: 'Leave Me Behind' Lunes, 24 de Agosto de 2026 Rock Noticias Ministry apunta a Trump en nuevo single Lunes, 24 de Agosto de 2026 Rock Noticias Concurso cerrado: Gustavo Santaolalla se presenta en el Teatro Municipal de Santiago Sábado, 22 de Agosto de 2026 Rock Shows Kuervos del Sur: Una noche para volver a volar Sábado, 22 de Agosto de 2026