A Flock of Seagulls: Escapando del mundo automático Regreso contundente del clásico ochentero en Blondie Domingo, 11 de Octubre de 2026 Sábado 10 de octubre, 2026 Blondie, Santiago Hace más de 20 años que A Flock of Seagulls no pasaba por Chile. Como bien sabemos, la ausencia prolongada de bandas clásicas solo aumenta la expectativa, algo que se hizo evidente en la larga fila para entrar a Blondie. La discotheque, ubicada a pasos del metro Unión Latinoamericana, tenía la misión de transportarnos a los tiempos analógicos de la new wave y el synth pop, con una audiencia que respondió al llamado y agotó las entradas con casi una semana de anticipación. Todo estaba listo para disfrutar de un sábado comandado por las consolas de Mike Score, único miembro fundador que mantiene a su bandada de gaviotas planeando entre la nostalgia de los clásicos y las creaciones contemporáneas que defiende con "Some Dreams" (2024), álbum que además puso fin a un silencio discográfico de casi dos décadas. En un mundo que parece funcionar cada vez más en piloto automático, la música de A Flock of Seagulls ofrecía una vía de escape, un viaje en el tiempo imaginado desde los sintetizadores. Con los míticos Paul Reynolds, Frank Maudsley y Ali Score solo en el recuerdo, Mike Score salió a escena secundado por el bajista Pando, el baterista Kevin Rankin y el guitarrista Gordon Deppe, ante un respetable ansioso por sumergirse en estas melodías espaciales y futuristas. Llamó la atención comprobar cómo las piezas de "Some Dreams", representadas por la canción titular y 'Lovers and Strangers', esta última acompañada espontáneamente por el público siguiendo el riff de guitarra con la voz, se integraron con naturalidad al repertorio. No resultaron disruptivas ni sonaron como un ejercicio forzado de repetición de viejas glorias: se escucharon frescas y, mejor aún, conservaron el espíritu de A Flock of Seagulls. Una de las destacadas en ese sentido fue 'Him', una historia de desamor, infidelidad y despecho con la sensibilidad pop a flor de piel que, de haber aparecido en los ochenta, sería un clasicazo. La vigencia fue solo uno de los aspectos destacados de la presentación. A Flock of Seagulls tiene, a lo menos, cinco hits que forman parte del inconsciente colectivo; sin embargo, la banda no los intercaló a lo largo del show, para deleite de los fanáticos más estudiosos. "Dreams Come True" (1986), el tercer largo de los ingleses, no tuvo apariciones, algo entendible si consideramos que es un recuerdo amargo para Mike Score. Fue su intento por conectar con una new wave brillante al estilo de Duran Duran, pero no llegó a buen puerto. Distinta fue la atención dedicada a "The Light at the End of the World" (1995), disco del que sonaron 'Hearts on Fire', 'Rainfall' y 'Say You Love Me', las tres con una energía exquisita, estribillos contundentes y líneas de guitarra que atravesaron el tiempo y el espacio. 'Nightmares' y 'Transfer Affection' dieron su espacio al segundo álbum, "Listen" (1983), con una buena dosis de synth pop filoso y unas visuales algo siniestras que ayudaron a construir un relato atrapante. Las canciones del debut homónimo de 1982 se defendieron entre la urgencia de 'Modern Love Is Automatic', 'Messages' y 'Telecommunication', esta última con una sección central extendida, y la profundidad de 'Man Made'. Todas contaron con la interpretación soberbia de una base instrumental afiatada. Rankin, Deppe y Pando fueron el triángulo encargado de darle personalidad al sonido y preparar el terreno para que Score nos condujera por obras clave para entender la década de los ochenta. Vamos a los hits. 'The More You Live, the More You Love' apareció a mitad del set e hizo estallar al público. Los celulares se alzaron para registrar uno de los momentos más especiales del concierto, mientras los asistentes se unían a Score en ese coro tan hermoso. En pantalla, las olas golpeaban la Calzada del Gigante (Giant’s Causeway) en Irlanda del Norte, escenario natural de su icónico video. Hacia el final de la canción aparecieron la máscara y la rosa de la portada del single, junto a la imagen de un joven Mike Score mirando hacia el infinito sobre las rocas. Conmovedor, por decir lo menos. Otro instante en que se erizó la piel fue 'Space Age Love Song', aquella canción de amor sintetizada, de letra sencilla pero emociones intensas, como el propio enamoramiento. Si el amor cruza galaxias, que sea con esta canción de fondo. Los asistentes bailaron, cantaron y disfrutaron de una de las piezas románticas más especiales de los 80. Inmediatamente después de 'Space Age Love Song' llegó 'Wishing (If I Had a Photograph of You)', una pegada magistral hecha en el cielo. O en el espacio, más bien. Los golpes de la batería de Rankin latían junto a nuestros corazones, mientras la línea brillante del sintetizador de Score nos deslumbraba con su ritmo constante y nostálgico. El bajo firme de Pando acompañó las cuerdas de la Thunderbird de Deppe, que se distorsionaron para regalarnos un final intenso. Con la memoria de MTV como telón de fondo, Score anunció 'I Ran' para cerrar el primer set antes del encore. Los vítores no se hicieron esperar: era, por lejos, una de las más esperadas de la noche. Imposible escapar de ese gran hit; el beat no te dejaba quieto y te empujaba a cantarlo a todo pulmón. La ya mencionada 'Messages' llegó tras el encore para regalarnos una última oportunidad de vibrar junto a los Seagulls. Su post-punk sintético, febril y apremiante cerró la noche con la energía en alto. Pando recalcó varias veces durante la noche que estábamos frente a una leyenda como Mike Score. La personalidad desbordante del bajista se complementó con la de un líder más contenido, aunque igualmente sorprendido por la energía de los chilenos. Durante poco más de una hora y media, la generación de los ochenta y algunas más jóvenes, entre melómanos, góticos, algunos punks y seguidores de la música alternativa en general, se dieron un festín sonoro de alto impacto. Fue un regreso contundente, que ojalá no tarde tanto en repetirse. El concierto y la fiesta postshow, animada por los grandes clásicos de la época, reafirmaron que fue una de esas noches en las que Blondie se convierte en un túnel del tiempo: un refugio donde escapar, aunque fuera por unas horas, de este mundo tan automático y entregarse por completo a melodías que siguen abriendo portales hacia otros lugares. Al final, mientras más vivimos, más queremos que estas canciones nos acompañen a lo largo del camino. Pablo Cerda S. Fotos: Francisco Ferreira Tags #A Flock of Seagulls #Mike Score Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Noticias Concurso cerrado: Avant premiere de ''La Caída de la Ballena'' Martes, 13 de Octubre de 2026 Rock Entrevistas Kneecap: Geografía de la subversión Martes, 13 de Octubre de 2026 Rock Noticias Olivia Vedder lanza su primer single en solitario Martes, 13 de Octubre de 2026 Rock Noticias The Gathering lanza álbum en vivo ''Echoes of Mandylion'' Martes, 13 de Octubre de 2026 Rock Noticias Fontaines D.C. estrena su colaboración con Rosalía Martes, 13 de Octubre de 2026 Rock Discos Ladrones Martes, 13 de Octubre de 2026 Rock Noticias La Dispute se presentará en Chile por primera vez Lunes, 12 de Octubre de 2026 Rock Shows A Flock of Seagulls: Escapando del mundo automático Domingo, 11 de Octubre de 2026